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Leonardo da Vinci Aforismos
(Saburía y proverbios)
El agua, el aire y los volátiles
239.- El agua, humor vital de la terrestre máquina, se mueve mediante
su calor natural.
240.- El agua es el vehículo de la naturaleza.
241.- Entre las causas más poderosas de perjuicios, pienso que los
ríos con sus ruinosas inundaciones ocupan el primer lugar; y no el fuego, como
han querido algunos, por cuanto el fuego termina su vorágine cuando le falta el
alimento, mientras que el movimiento del agua mantenido por la inclinación de
los valles, sólo termina y muere en el último bajío del valle. El fuego perdura
mientras halla con qué nutrirse; el movimiento del agua necesita de la
pendiente para propagarse. El alimento del fuego es desunido, y desunido y separado
el daño causado, el cual cesa cuando falta aquél. La inclinación de los valles
es continua, y, por consiguiente, es también continuo el perjuicio que ocasiona
el devastador curso del río, hasta que su marcha se termine en el seno del mar,
único reposo de la peregrinación de las aguas fluviales.
242.- Contra los ríos salidos de madre no existe defensa humana
posible.
243.- Para exponer la verdadera ciencia del movimiento de los pájaros
en el aire, hay que empezar por exponer la ciencia de los vientos, la cual se
demuestra mediante el estudio de los movimientos del agua en sí misma; y esta
ciencia de cosas inanimadas, servirá de escalera para llegar a la ciencia de
los volátiles que se mueven en el aire y en los vientos.
244.- El agua que surge de los montes es como la sangre que presta
vida a la montaña. Si esa agua viene a derramarse a través de una perforación
hecha en la montaña, la naturaleza, defensora de sus criaturas, obedeciendo al
generoso deseo de remediar a la falta de fluido derramado, prodigará entonces
sus solícitos cuidados necesarios. De un modo parecido, cuando sufre una herida
nuestro cuerpo, la sangre afluye abundante bajo la piel produciendo una
tumefacción en el lugar golpeado; o, cuando cortamos una cepa de viña por su
extremo superior, la naturaleza, mandará allí, desde las raíces, una reparadora
corriente de savia; y si ésta se pierde, ella continuará, mientras pueda,
suministrando el vital humor.
245.- El pájaro es un organismo que obra según leyes matemáticas; el
hombre puede construir un organismo igual, dotado de los mismos movimientos,
aunque de menor potencia y capacidad para mantenerse en equilibrio. Diremos,
pues, que a tal instrumento fabricado por el hombre, sólo le faltaría el alma
del pájaro, la cual debería ser remedada por el alma del hombre.
246.- El alma obedecerá mejor, sin duda, a los miembros del pájaro y a
sus necesidades, de lo que podría hacer el alma del hombre separada de aquel
organismo artificial, principalmente en los movimientos de balanceamiento
apenas sensibles. Pero observando cómo el pájaro provee auna gran variedad de
movimientos perceptibles, podremos juzgar por esa comprobación, que también
aquellos movimientos casi imperceptibles del pájaro, acabarán por llegar a
conocimiento del hombre, y que él conseguirá evitar la ruina del instrumento
mecánica de que se ha constituido en alma y guía.
247.- Es cosa explicable que los pájaros pequeños, de escaso plumaje,
no soporten el inmenso frío que reina en las altas capas del aire donde viven
los buitres, las águilas y otros grandes pájaros, vestidos de numerosas hileras
de plumas.
248.- Además los pájaros pequeños, con sus alas sutiles y débiles,
pueden sostenerse en el aire bajo, que es más denso, pero no podrían hacerlo en
un aire ligero y de poca resistencia.
249.- El agua que tocas en la superficie de un río, es la última de la
que pasó y la primera de la que viene: así el instante presente.
250.- Lo que mueve el agua en sus venas ramificadas, contra el curso
natural de los graves, es la misma propiedad que mueve los humores en los
cuerpos animados.
251.- Las olas del mar suelen huir del punto en que se forman, sin que
haya desplazamiento del agua. En eso se asemejan a las ondas que produce el
viento en un campo de espigas, al que se ve ondular sin que ellas cambien de
sitio.
252.- De cómo es posible por medio de un aparato, permanecer algún
tiempo debajo del agua; por qué me niego a describir mi procedimiento para
permanecer bajo el agua por todo el tiempo durante el cual me es posible
prescindir de alimentarme. No lo publico y no quiero explicarlo, temiendo el
carácter malvado de los hombres, que aplicarían este dispositivo con fines de
destrucción, empleándolo para despedazar desde el fondo del mar el casco de los
buques y hundirlos junto con sus tripulaciones. He ideado otro aparato que no
ofrece tal peligro y que consiste en un tubo cuyo extremo se mantiene sobre la
superficie del agua por medio de odres o de corchos, y permite al buzo respirar
a través de él.
253.- He dividido el tratado de los pájaros en cuatro libros: el
primero explica el vuelo que efectúa el pájaro sacudiendo sus alas; el segundo
se ocupa del vuelo a favor del viento; el tercero, del vuelo en general de los
murciélagos, peces, insectos; el cuarto, del vuelo artificial.
254.- El pájaro se hace pesado o liviano, según su voluntad.
255.- Como hace el hombre que se apoya con sus pies y su espalda
contra las paredes de una chimenea mientras la deshollina, tal hace el pájaro
con el borde del extremo de sus alas contra el aire en que éstas se apoyan.
256.- Tanto trabajo efectúa el aire contra un objeto inmóvil, como el
que se requiere para mover el objeto contra el aire inmóvil.
257.- Parece que me hallara destinado a escribir particularmente del
buitre, porque uno de los primeros recuerdos de mi infancia me representa un
buitre que, acercándose a mi cuna, viene hacia mí, me abre la boca con su cola
y con ella me golpea muchas veces entre los labios.
258.- El extremo del ala del pájaro avanza en el aire como lo hace la
extremidad del remo en el agua, o el brazo (o mejor la mano) del nadador debajo
del agua.
259.- El movimiento simple de las alas del pájaro le es más fácil al
subir que al descender; la mayor facilidad del movimiento hacia arriba se debe
a dos causas: la primera consiste en que el peso (del pájaro), cuando
desciende, hasta por sí solo para levantar las plumas un poco en alto; la
segunda, en que, siendo las alas convexas hacia arriba y cóncavas hacia abajo,
el aire cede más fácilmente a la presión de las alas en subida que en bajada, ya
que ésta provoca una condensación del aire encerrado antes de que tenga tiempo
de escapar.
260.- Cuando el pájaro desea girar sacudiendo las alas, hundirá más
abajo en el aire el ala que está del lado hacia el cual quiere torcer su vuelo,
y así el pájaro torcerá el curso de su vuelo de acuerdo con el ímpetu del ala
que más se movió, y provocará en el aire del lado opuesto la agitación
correspondiente. Cuando el pájaro intenta elevarse en el aire a golpes de ala,
levanta los hombros y oprime contra su cuerpo los extremos de sus alas. Aumenta
así la densidad del aire que se encuentra entre los extremos de las alas y el
pecho del pájaro, cuya presión lo eleva en el aire.
261.- El buitre y los otros pájaros que agitan poco las alas en el
vuelo, buscan siempre la corriente del aire; cuando el viento reina en las
capas superiores de la atmósfera se los observa volando a gran altura; si reina
en las capas inferiores, permanecen en ellas.
262.- Cuando hay viento, se ve al buitre golpear muchas veces el aire
mientras vuela, de modo que sube y gana ímpetu, con el cual después,
descendiendo un poco, va un largo trecho sin mover las alas; repite luego la
maniobra, y avanza constantemente. Esos descensos sucesivos le permiten
descansar del trabajo ocasionado por sus aleteos anteriores.
263.- Todos los pájaros que vuelan por empujes, se elevan a golpes de
ala, y cuando descienden descansan, porque durante el descenso no mueven las
alas.
264.- De los cuatro movimientos de reflexión e incidencia que hacen
los pájaros, según las diversas direcciones del viento.
265.- El descenso oblicuo de los pájaros, cuando se produce contra el
viento, ocurre siempre bajo el viento, y su movimiento reflejo se hace sobre el
viento. Pero cuando la caída se efectúa hacia el Este, con viento de tramontana
(Nordeste), el ala de ese lado queda inmóvil bajo el viento y permanece también
durante el movimiento de reflexión, de modo que al finalizar este movimiento el
pájaro se hallará de frente al Nordeste. Cuando el pájaro vuela hacia el Sur
descendiendo, mientras sopla viento del Norte, efectuará esa caída sobre el
viento, en tanto que su movimiento de reflexión se operará bajo el viento; pero
a este propósito se ha discutido mucho, pues parece que en este caso un
movimiento de reflexión es imposible.
266.- Cuando el pájaro hace su movimiento de reflexión, viento arriba,
subirá a mucha mayor altura de la que corresponde a su ímpetu natural, luego
que el viento favorable, en colaboración con dicho ímpetu, penetra por debajo
desempeñando el papel de una cuña. Pero, llegado el pájaro al término de su
movimiento ascensional, habrá consumido su ímpetu, quedándole entonces la sola
acción favorable del viento, que torcería la trayectoria de su vuelo al dar
contra el pecho del pájaro, si no bajara éste su ala derecha o su ala
izquierda, para volar hacia la derecha o hacia la izquierda, y descender en
semicírculo.
267.- Para tu aparato de volar, el murciélago te suministrará el mejor
modelo; porque el tejido de sus alas constituye una armadura, o, mejor dicho,
la ligazón de una armadura, semejante a la vela principal de un buque.
268.- Si imitaras, en cambio, las alas de los pájaros de pluma, éstas
tienen huesos más potentes y más fuerte nervatura, porque son discontinuas, es
decir, que sus plumas no están unidas entre sí y el aire puede pasar entre
ellas; pero el murciélago tiene la ventaja de un tejido que hace de sus alas un
todo solidario impenetrable al viento.
269.- El movimiento del pájaro artificial debiera verificarse siempre
arriba de las nubes para evitar que las alas se humedezcan, para poder divisar
más tierra y para prevenir el peligro de las corrientes de aire giratorias que
reinan dentro de las gargantas de las montañas, donde hay siempre choques y
torbellinos de viento. Además, si el pájaro diera en girar una y otra vez sobre
sí mismo, tendrías en tales condiciones sobrado tiempo, siguiendo las reglas ya
dadas, para enderezarlo antes de tocar tierra.
270.- El pájaro mencionado ha de ser capaz de elevarse a grandes
alturas con ayuda del viento, y esto le proporcionará la seguridad necesaria;
pues aun en el caso de producirse los movimientos giratorios aludidos antes,
tendrá tiempo para recuperar su situación de equilibrio, con tal que los
miembros de su estructura posean gran resistencia y pueden vencer al furor y la
violencia de los vientos. Deberán, con ese fin, ir provistos de coyunturas
(giunture) de cuero curtido, y de nervios hechos de cordones de seda cruda
fortísimos. Nunca se cometa la imprudencia de emplear material de hierro, que
se quebraría muy pronto al doblarse, y se gastaría, razón por la cual no puede
inspirar confianza.
271.- El hombre, en su aparato volador (volatile), tendrá libertad de
movimiento de la cintura para arriba, para poder balancearse como en un bote,
de manera que el centro de gravedad de su cuerpo y el de su aparato puedan
oscilar y cambiar de lugar cuando lo exija la alteración de su centro de
resistencia.
272.- Emprenderá el gran pájaro su primer vuelo desde el lomo de su
gigantesco cisne (cecere, pequeño cerro cerca de Florencia), llenando de
asombro el mundo, divulgándose en mil escritos su fama; convertido en eterna
gloria del nido en que nació.
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