Leonardo da Vinci Aforismos
(Saburía y proverbios)
Refutación de las ciencias ocultas
293.- Como el más tonto de los razonamientos humanos debe ser reputado
el que invita a la credulidad en la nigromancia, hermana de la alquimia, la
cual da a luz cosas simples y naturales; pero es tanto más digna de censura que
la alquimia, cuanto ella no da a luz cosa alguna que no sea su propia imagen,
es decir, la mentira.
294.- Eso no ocurre con la alquimia, administradora de los simples
productos de la naturaleza; oficio que no puede desempeñar la naturaleza por
carecer de instrumentos orgánicos que le permitan operar lo que opera el hombre
mediante sus manos, con las cuales fabrica el vidrio, etc.
295.- Pero la nigromancia es verdadero estandarte y bandera echada al
viento, para servir de guía a la necia multitud, que muestra con sus clamoreos
los infinitos efectos de tal arte. Circulan libros llenos de afirmaciones
referentes a la acción de los encantamientos y de los espíritus que hablan sin
lengua y sin aquellos instrumentos orgánicos indispensables para la palabra; y
no sólo afirman que los tales espíritus hablan, sino que les atribuyen la
capacidad de transportar grandísimos pesos, de provocar lluvias y tempestades,
y de convertir a los hombres en gatos, lobos y otras bestias; ¡por más que, en
calidad de bestias, deberían, en primer lugar, contraste los que semejantes
cosas afirman!
296.- Cierto es que si existiera la nigromancia, como lo creen los
pobres de espíritu, no habría sobre la Tierra nada que la igualara en daño o en
provecho del hombre. En efecto, si en ella residiera la facultad de turbar la
tranquila serenidad del aire, convirtiéndola en nocturno aspecto; la de poder,
desencadenar vientos y rayos, acompañados de horribles truenos y fulguraciones
en las tinieblas; la de echar por tierra altos edificios y arrancar de cuajo
los árboles de las selvas con vientos impetuosos; o exterminar los ejércitos,
dispersándolos y aterrándolos, o, finalmente, causar, dañosas perturbaciones
atmosféricas que arrebaten a los agricultores el premio de sus fatigas: ¿qué
sistema de guerra podría concebirse que tanto perjudicara al enemigo como
arruinar sus cosechas? ¿Qué batalla naval se asemejaría a la que libraría quien
tuviera a los vientos bajo su comando y en sus manos la ruina y naufragio de
cualquier flota? A la verdad, quien disponga de un poderío tan avasallador será
señor de los pueblos, y ningún ingenio humano resistirá a su fuerza
destructora. Los tesoros ocultos, las gemas escondidas en el seno de la tierra,
le serán todas reveladas. Se hará llevar, a través de los aires, de Oriente a
Occidente, para gozar de todos los más opuestos aspectos del universo...
297.- Pero, ¿a qué extenderme todavía más? ¿Qué cosa es la que no
podría ser realizada con ayuda de ese, artificio? Ninguna casi, excepto
librarse de la muerte. Y si ella existe de veras, ¿por qué no se ha quedado por
ninguna divinidad? Pues sé de muchos que, por satisfacer su apetito, no
dudarían en abolir a Dios junto con todo el universo.
298.- Si no ha permanecido entre los hombres, siéndoles tan necesaria,
es porque nunca existió ni existirá jamás.
299.- ¡Quiero hacer milagros! Tendrás que vivir con mayor estrechez
que los otros hombres más sensatos: los que pretenden enriquecerse en un día
viven por largo tiempo en la pobreza, como ocurre y ocurrirá siempre a los
alquimistas, empeñados en crear oro y plata, y a los ingenieros que quieren que
el agua muerta dé vida de continuo movimiento a sí misma, o al solemne tonto
que cree en la nigromancia y en los encantamientos.
300.- No me ocuparé de la Fisiognomónica ni de la Quiromancia, porque
no hay verdad en ellas, simples quimeras sin fundamentos científicos.
301.- Cierto es, sin embargo, que la naturaleza de los hombres, sus
vicios y sus temperamentos se muestran en parte por los rasgos de la cara:
302.- a) Cuando la separación entre las mejillas y la boca, los
orificios de las narices y las órbitas de los ojos se destacan con evidencia,
tales signos son propios de hombres alegres y risueños; los signos contrarios
caracterizan a los pensadores y meditativos.
303.- b) Los que tienen los rasgos faciales muy pronunciados en
relieve y profundidad, son hombres bestiales, iracundos y de escaso
entendimiento.
304.- c) Los que tienen muy marcadas las líneas del entrecejo son
iracundos.
305.- d) Los que tienen fuertemente delineadas las arrugas
transversales de la frente, son hombres que se lamentan copiosamente en público
o en secreto.
306.- Y así podríamos hablar de muchos otros rasgos.
307.- ¡Oh, investigadores del movimiento perpetuo, cuántos vanos
proyectos fraguasteis en su búsqueda! Idos en compañía de los inventores de la
fabricación del oro.
308.- No debemos desear lo imposible.
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