Leonardo da Vinci Aforismos
(Saburía y proverbios)
Alegorías
Volucrario
516.- Amor de la virtud.- La alondra es un pájaro del que se cuenta
que, llevado junto a un enfermo, si éste ha de morir desvía de él los ojos,
alejándose; en caso contrario, no aparta de él la vista y así lo libra de
cualquier enfermedad.
517.- Del mismo modo, el amor de la virtud rehuye mirar cosa vil o
baja; antes bien, se asocia a todo lo que es honesto y virtuoso y constituye su
morada en los corazones nobles, a semejanza de los pájaros que habitan en las
verdes selvas, sobre los ramos florecidos. Ese amor se muestra más en la
adversidad que en la prosperidad, como la luz que resplandece más cuando
ilumina un lugar sombrío.
518.- Alegría.- Se la representa por el gallo, que cualquier ínfima
cosa llena de regocijo, haciéndolo cantar y agitarse en variados y juguetones
movimientos.
519.- Tristeza.- Se asemeja al cuervo que, observando la blancura de
sus pichones, con gran dolor se aleja de ellos, los abandona con tristes
lamentaciones y no los alimenta hasta que les ve algunas pocas plumas negras.
520.- Magnanimidad.- El halcón quiere, soberbio y orgulloso, dominar a
todas las aves de presa; prefiere siempre estar solo y se le ha visto muchas
veces atacar al águila, rey de las aves. Sólo caza pájaros grandes, y
preferiría morir antes que alimentarse de pájaros pequeños o de carne fétida.
521.- Envidia.- Se ha escrito del buitre que, cuando en el nido sus
pichones engordan demasiado, los picotea y los tiene sin comer, movido por la
envidia. Su apetito lo domina a tal extremo que volaría miles de millas por
comer una carroña; por eso es que sigue a los ejércitos.
522.- Águila.- Cuando es vieja, vuela tan alto que se quema las
plumas, y la naturaleza permite que recobre su juventud, cayendo en un agua
poco profunda. Si sus aguiluchos no pueden sostener la vista del Sol, no los
alimenta. ¡Que ningún pájaro que no quiera morir se acerque a su nido! ¡Cómo la
temen los animales! No les hace ningún mal, sin embargo (a menos de ser
provocada), y siempre les deja restos de sus presas.
523.- Ibis.- Se asemeja a la cigüeña. Cuando se siente enfermo, se
llena el buche de agua y se clisteriza con el pico.
524.- Cuervo.- Cuando ha dado muerte a un camaleón, se purga con
laurel.
525.- Ingratitud.- Las palomas son parangón de ingratitud; en efecto,
cuando llegan a la edad en que no necesitan más ser alimentadas, empiezan a
pelear con el padre y no termina la lucha hasta que el hijo desaloja al padre y
le roba su compañera.
526.- Avestruz.- Convierte el hierro en su alimento. Empolla los
huevos con la vista. Símbolo de las armas, alimento de los guerreros.
527.- Cisne.- Es blanco, sin mancha alguna. Canta dulcemente antes de
morir; y con ese canto concluye su vida.
528.- Lumerpa.- Nace en el Asia Menor. Su cuerpo es tan
resplandeciente que no proyecta sombra. No pierde su luz después de muerto. No
le caen jamás las plumas, y si una se le arranca, deja ésta de resplandecer.
529.- Pelícano.- Siente gran amor por sus hijos; si los encuentra en
el nido, muertos por una serpiente, se hiere en el corazón y bañándolos en una
lluvia de sangre, les devuelve la vida.
530.- Perdiz.- Se convierte de hembra en macho y se olvida de su sexo
primitivo; roba entonces por envidia los huevos a las otras aves, pero los
pichones siguen a la verdadera madre.
531.- Golondrina.- Con la piedra quelidonia da la vista a sus hijos,
que nacen ciegos.
532.- Lagarto.- Cuando pelea con serpientes, come cerraja y así escapa
a sus mordeduras.
533.- Liberalidad.- Del águila se cuenta que, por mucha hambre que
tenga, deja siempre una parte de su presa a los pájaros que la rodean, y éstos,
incapaces de conseguir por sí mismos el alimento, la acompañan y aprovechan de
su liberalidad.
534.- Grulla.- Temiendo que su rey perezca por falta de vigilancia,
las grullas lo rodean de noche, sosteniendo una piedra en una garra a fin de
que si el sueño las vence, el ruido que haría la piedra al caer las despierte.
Amor, temor y reverencia: escribe estas palabras sobre tres piedras de grulla.
535.- Jilguero.- Da euforbio a sus hijuelos enjaulados, prefiriendo
verlos muertos antes que privados de la libertad.
536.- Gallo.- No canta sin sacudir primero por tres veces las alas. El
papagallo, al cambiar de rama, no pone la pata donde no ha puesto antes el
pico.
537.- Gratitud.- La virtud de la gratitud es, según se dice, muy
general en los pájaros llamados abubillas los cuales, reconocidos del beneficio
recibido del padre y de la madre con la vida y la alimentación, cuando ven que
están viejos, les construyen un nido, les dan calor y les procuran de comer.
Les arrancan con el pico las plumas viejas y feas y, empleando ciertas hierbas,
les devuelven la vista, de modo que tornan a ser felices.
538.- Lujuria.- El murciélago, desenfrenadamente lujurioso, no observa
en sus acoplamientos las diferencias de sexo.
539. Vanagloria.- Se ha escrito, a propósito del pavo real, que supera
en este vicio a todos los otros animales. Contempla constantemente la belleza
de su cola, desplegándola en forma de rueda y atrayendo a sí, con su grito, la
atención de las bestias circunstantes. Es éste, de todos los vicios, el más
difícil de vencer.
540.- Constancia.- El fénix representa la constancia. Previendo por
instinto su renovación, soporta con constancia el ardor de las llamas que lo
consumen; y luego, una vez más, renace.
541.- Inconstancia.- Puede figurarse en la golondrina, la cual está
siempre en movimiento, huyendo de la menor incomodidad.
542.- Fidelidad.- Las grullas son tan fieles y leales a su rey que de
noche, mientras duerme, algunas hacen la guardia alrededor del prado, mirando
desde lejos, y otras se quedan cerca del rey. Y cada una lleva una piedra
agarrada, en forma que, si fueran vencidas por el sueño, el ruido de la piedra
al caer, las despertaría. Otras, en fin, duermen juntas alrededor del rey,
turnándose cada noche, temerosas siempre de perderlo.
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