François Xavier Fabre.
1766 -1837. Montpellier,Francia.
François-Xavier Fabre nació en Montpellier, y fue alumno del celebérrimo pintor napoleónico, el inefable Jacques-Louis David, de cuyas obras el Louvre está empapelado por cierto, pero las circunstancias históricas del momento (Francia Pre_Revolucionaria, algo monárquico debía ser el Xavier) hicieron que se trasladara a Italia. En la tierra de los Patres de las Artes, Xavier ganó el Gran Premio de Pintura de Roma de 1787, y se trasladó a Florencia, donde intimó con el dramaturgo Vittorio Alfieri, con cuya viuda, la Condesa de Albany, se casó Xavier, o al menos vivieron como si... y gracias al Premio, y a la Condesa, Xavier se convirtió en el pintor elegido de la condesería italiana, por sus retratos de un naturalismo romántico, tradición y leyes sus mejores armas, de un purismo casi fotográfico. A la muerte de su Condesa, Xavier regresó a Montpelier y le ofreció al cabildo su obra voluminosa, con la condición de crearle un Museo, que él mismo dirigiría hasta su RIP. No fue como se ve, ningún pintor escandaloso a lo Van Gogh o Dali, ni revolucionario a lo Picasso, pero su ojo es una máquina del tiempo que nos permite ver con los nuestros lo que él veía con los suyos, lo cual -en mi opinión- es una de las esencias del verdadero genio de la brocha .
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