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ENERGIA NUCLEAR, SALUD Y DEFENSA
JUSTIFICACIÓN Nuestro trabajo sobre Energía Nuclear intenta convencer a las personas de que no tan sólo se puede utilizar con fines bélicos, sino que también se puede emplear en beneficio de la humanidad. El trabajo está basado en datos obtenidos entre los años 1945 y 1997 porque entre esos años fue cuando se le comenzó a dar más importancia a la Energía Nuclear. Agosto de 1945: Hiroshima es arrasada por la explosión de la primera bomba atómica. La noticia corrió por el mundo y la gente quedó estremecida de horror al darse cuenta del poder destructivo que el hombre tenía en su mano. Pero antes de llegar a ese trágico momento de 1945 la humanidad trabajó casi 2500 años para conseguir desarrollar tan tremenda fuerza. Tales de Mileto, en el año 600 antes de Cristo, descubre que el ámbar al frotarlo adquiere la propiedad de atraer los cuerpos ligeros, y desde entonces, paso a paso, los descubrimientos se suceden uno tras otro; el magnetismo, la electricidad, los acumuladores, los reactores,etc. En 1865 Joseph Loschmidt da la primera valoración de átomos en un fragmento de materia. Nombres como Faraday, Coulomb, Galvani, etc., han quedado unidos para siempre a la historia del átomo, y si bien no intervinieron directamente en el descubrimiento de la escisión atómica sin ellos, y sin muchos como ellos, no hubieran llegado los Curie a lograr la transmutación de la materia ni Hahn y Strassman a hacer "explotar" el núcleo del átomo". La Segunda Guerra Mundial aceleró los trabajos de investigación nuclear. Norteamericanos y alemanes se esforzaron en conseguir la tan temida bomba atómica. Rusia y más tarde Francia, Inglaterra y China entraron a formar parte del llamado club atómico. Demasiadas manos controlan ya ese temible poder, y si bien son innegables los numerosos beneficios que esta fuerza puede proporcionar en un mundo en paz, no deja de ser un peligro para la humanidad que naciones poco prudentes y serenas controlen una potencia destructora de tal magnitud. ¡Confiamos en la sensatez de los hombres para impedir un holocausto que destruya nuestro planeta! La mayoría de la gente piensa que la energía nuclear sólo sirve para fabricar bombas y demás armas, pero esto no es así, a la energía nuclear también se le han dado aplicaciones benéficas en pro de la humanidad para mejorar su calidad de vida. Sin embargo el gran poder de la energía nuclear debe ser manejado con prudencia. Utilizado sin cautela su gran poder destructor puede volcarse contra nosotros, provocando un holocausto en el que la destrucción y la desgracia terminarían con la raza humana y todo lo que le llevó miles de años construir. Y todo por no saber utilizar con responsabilidad uno de los recursos que nos brinda la Naturaleza. Así que y a pesar de ser uno de los temas que está levantando más polémica en los tiempos actuales -la energía nuclear suscita preocupación y gran interés entre la población ya que a todos nos concierne su fuerza destructora capaz de acabar con todo el mundo- por culpa de este miedo se olvidan las aplicaciones benéficas de la energía nuclear. Digamos que en un mundo donde a causa del hambre muere cada año miles de personas, y cada vez existe una mayor preocupación a la hora de procurarse un almacenamiento adecuado de los alimentos las radiaciones nucleares son utilizadas en muchos países para aumentar el periodo de almacenamiento. (Es importante señalar que la técnica de irradiación no genera efectos secundarios en la salud humana, y es capaz de reducir en forma considerable el numero de organismos y microorganismos patógenos presentes en variados alimentos de consumo masivo). La irradiación de alimentos es aplicada en Chile en una planta de irradiación multipropósito ubicada en el Centro de Estudios Nucleares Lo Aguirre con una demanda que obliga a su funcionamiento ininterrumpido los 365 días del año. INTRODUCCIÓN En la antigüedad Empédocles, Demócrito y otros sustentaron la teoría atómica según la cual la infinita variedad de sustancias conocidas pueden explicarse admitiendo que la materia está compuesta de partículas diminutas, indivisibles e indestructibles, denominadas átomos. Pero las diversas manifestaciones del antiguo atomismo griego y romano fueron doctrinas más filosóficas que científicas. El desarrollo de una teoría atómica científica de verdad comenzó en el 1803 con los trabajos del químico y matemático inglés John Dalton. Aunque algunas de sus afirmaciones han sido desechadas por erróneas, el concepto fundamental que introdujo ha resistido desde entonces los embites de las pruebas experimentales y constituye la base de muchas investigaciones físico-químicas modernas. Al igual que los filósofos griegos, Dalton sostuvo la hipótesis de la existencia de las pequeñas partículas indivisibles e indestructibles, pero fue mucho más allá que todos sus precursores al asignarle al átomo propiedades específicas. Contrariamente al atomismo griego, su teoría era capaz de explicar y correlacionar los resultados de los experimentos prácticos y de conducir a predicciones sobre los alcances de nuevas investigaciones. Hoy sabemos que los átomos se componen por lo menos de tres partículas básicas: electrones, protones y neutrones. Los electrones son partículas ultralivianas cargadas de electricidad negativa. Su descubrimiento permitió el uso práctico de la radio, la televisión y los rayos X. Los protones son partículas un tanto más pesadas que los electrones y provistas de una carga de igual magnitud, pero positiva. Los neutrones son partículas ligeramente más pesadas que los protones, sin carga eléctrica alguna. Hasta los comienzos del siglo XIX el tema de la composición de la materia no pasó de ser un juego de inteligencia para los filósofos; únicamente cuando Dalton, cuidadoso experimentador y pensador profundo, comenzó a analizar las antiguas teorías la ciencia pudo avanzar hacia una meta precisa. PRINCIPIOS BASICOS Energía Nuclear.- La energía nuclear es aquella fuerza que se libera como resultado de una reacción nuclear. Se puede obtener por Fisión (división de núcleos atómicos pesados) o por Fusión (unión de núcleos atómicos muy livianos). En las reacciones nucleares se libera una gran cantidad de energía debido a que parte de la masa de las partículas involucradas en el proceso se transforma en energía (esto se puede explicar en base a la relación Masa-Energía producto de la genialidad del gran físico Albert Einstein). En relación a la liberación de energía, una reacción nuclear es un millar de veces más energética que una reacción química, por ejemplo la generada por la combustión del combustible fósil del metano. Fisión Nuclear.- Es una reacción que tiene lugar por la rotura de un núcleo pesado al ser bombardeado por neutrones de alta velocidad. A raíz de esta división el núcleo se separa en dos fragmentos, dando lugar a una emisión de radiación-liberación de 2 ó 3 nuevos neutrones y de una gran cantidad de energía (200 MeV) que se transforma finalmente en calor. Los neutrones que escapan de la fisión al bajar su energía cinética se encuentran en condiciones de fisionar otros núcleos pesados, produciendo una Reacción en Cadena. Cabe señalar que los núcleos atómicos utilizados son de U-235. El proceso de la fisión permite el funcionamiento de los Reactores Nucleares que actualmente operan en el mundo. Fusión Nuclear.- La fusión nuclear ocurre cuando dos núcleos atómicos muy livianos se unen, formando un núcleo atómico más pesado de mayor estabilidad. Estas reacciones liberan energías tan elevadas que en la actualidad se estudian formas adecuadas para mantener la estabilidad y confinamiento de las reacciones. La energía necesaria para lograr la unión de los núcleos se puede obtener utilizando energía térmica o bien utilizando aceleradores de partículas. Ambos métodos buscan que la velocidad de las partículas aumente para así vencer las fuerzas de repulsión electrostáticas generadas en el momento de la colisión necesaria para la fusión. Para obtener núcleos de átomos aislados, es decir, separados de su envoltura de electrones, se utilizan gases sobrecalentados que constituyen el denominado Plasma Físico. (Este proceso es propio del Sol y las estrellas, pues se tratan de gigantescas estructuras de mezclas de gases calientes atrapadas por las fuerzas de gravedad estelar). El confinamiento de las partículas se logra utilizando un "Confinamiento Magnético", o bien un "Confinamiento Inercial". El Confinamiento Magnético aprovecha el hecho que el plasma está compuesto por partículas (núcleos) con carga eléctrica. Se sabe que si una de estas partículas interactúa con un Campo Magnético su trayectoria y velocidad cambian, quedando atrapadas por dicho Campo. El Confinamiento Inercial permite comprimir el plasma hasta obtener densidades de 200 a 1000 veces mayor que la de sólidos y líquidos. Cuando se logra la compresión deseada se eleva la temperatura del elemento, lo que facilita aún más el proceso de la fusión. ANTECEDENTES Un Poco de Historia.- Cinco siglos antes de Cristo los filósofos griegos se preguntaban si la materia podía ser dividida indefinidamente o si se llegaría a un punto que tales partículas fueran indivisibles. Es así cómo Demócrito formula la teoría de que la materia se compone de partículas indivisibles, a las que llamó átomos. En 1803 el químico inglés John Dalton propone una nueva teoría sobre la constitución de la materia. Según Dalton toda la materia se podía dividir en dos grandes grupos: los elementos y los compuestos. Los elementos estarían constituidos por unidades fundamentales, que en honor a Demócrito, Dalton denominó átomos. Los compuestos se constituirían de moléculas, cuya estructura viene dada por la unión de átomos en proporciones definidas y constantes. La teoría de Dalton seguía considerando el hecho de que los átomos eran partículas indivisibles. Hacia finales del siglo XIX, se descubrió que los átomos no son indivisibles, pues se componen de varios tipos de partículas elementales. La primera en ser descubierta fue el electrón en el año 1897 por el investigador Sir Joseph Thomson, quién recibió el Premio Nobel de Física en 1906. Posteriormente Hantaro Nagaoka (1865-1950) durante sus trabajos realizados en Tokio propone su teoría según la cual los electrones girarían en órbitas alrededor de un cuerpo central cargado positivamente, al igual que los planetas alrededor del Sol. Hoy día sabemos que la carga positiva del átomo se concentra en un núcleo denso muy pequeño, alrededor del cual giran los electrones. El núcleo del átomo se descubre gracias a los trabajos realizados en la Universidad de Manchester bajo la dirección de Ernest Rutherford entre los años 1909 a 1911. El experimento utilizado consistía en dirigir un haz de partículas de cierta energía contra una plancha metálica delgada, de las probabilidades que tal barrera desviara la trayectoria de las partículas se dedujo la distribución de la carga eléctrica en el interior de los átomos. Constitución del Atomo y Modelos Atómicos.- La descripción básica de la constitución atómica reconoce la existencia de partículas con carga eléctrica negativa, llamadas electrones, las cuales giran en diversas órbitas (niveles de energía) alrededor de un núcleo central con carga eléctrica positiva. (El átomo en su conjunto y sin la presencia de perturbaciones externas es eléctricamente neutro). El núcleo lo componen los protones con carga eléctrica positiva y los neutrones que no poseen carga eléctrica. El tamaño de los núcleos atómicos para los diversos elementos están comprendidos entre una cienmilésima y una diezmilésima del tamaño del átomo. La cantidad de protones y de electrones presentes en cada átomo es la misma. Esta cantidad recibe el nombre de número atómico, y se designa por la letra "Z". A la cantidad total de protones más neutrones presentes en un núcleo atómico se le llama número másico y se designa por la letra "A". Si designamos por "X" a un elemento químico cualquiera, su número atómico y másico se representa por la siguiente simbología: ZXA. Para el Hidrogeno, por ejemplo, tenemos: 1H1. Si bien todas las características anteriores de la constitución atómica hoy en día son bastante conocidas y aceptadas, a través de la historia han surgido diversos modelos que han intentado dar respuesta sobre la estructura del átomo. Algunos de tales modelos son los siguientes: El Modelo de Thomson.- Thomson sugirió un modelo atómico que tomaba en cuenta la existencia del electrón, descubierto por él en 1897. Su modelo era estático, pues suponía que los electrones estaban en reposo dentro del átomo y que el conjunto era eléctricamente neutro. Con este modelo se podía explicar una gran cantidad de fenómenos atómicos conocidos hasta la fecha.Posteriormente el descubrimiento de nuevas partículas y los experimentos llevado a cabo por Rutherford demostraron la inexactitud de tales ideas. El Modelo de Rutherford.- Basándose en los resultados de su trabajo sobre la existencia del núcleo, Rutherford sostuvo que casi la totalidad de la masa del átomo se concentra en un núcleo central diminuto de carga eléctrica positiva. Los electrones giran alrededor del núcleo describiendo órbitas circulares. Estos poseen masa ínfima y carga eléctrica negativa. La carga eléctrica del núcleo y de los electrones se neutralizan entre sí, provocando que el átomo sea eléctricamente neutro. Pero el modelo de Rutherford tuvo que ser abandonado, pues el movimiento de los electrones suponía una pérdida continua de energía, por lo tanto el electrón describiendo órbitas en espiral terminaría finalmente precipitándose hacia el núcleo. Sin embargo, este modelo sirvió de base para el modelo propuesto por su discípulo Neils Bohr, marcando el inicio del estudio del núcleo atómico, por lo que a Rutherford se le conoce como el padre de la era nuclear. El Modelo de Bohr.- El físico danés Niels Bohr (Premio Nobel de Física 1922) sostuvo que los electrones giran a grandes velocidades alrededor del núcleo y se disponen en diversas órbitas circulares, las cuales determinan diferentes niveles de energía. El electrón puede acceder a un nivel de energía superior, para lo cual necesita "absorber" energía. Para volver a su nivel de energía original es necesario que el electrón emita la energía absorbida ( por ejemplo en forma de radiación). Este modelo, si bien se ha perfeccionado con el tiempo, ha servido de base a la física nuclear moderna. Modelo Mecano – Cuántico.- Se inicia con los estudios del físico francés Luis De Broglie, Premio Nobel de Física 1929. Según De Broglie una partícula con cierta cantidad de movimiento se comporta como una onda. En tal sentido el electrón tiene un comportamiento dual de onda y corpúsculo, es decir, tiene masa y se mueve a velocidades elevadas. Al comportarse el electrón como una onda es difícil conocer en forma simultánea su velocidad y su posición exacta, por lo que sólo existe la probabilidad de encontrar un electrón en un cierto momento en una región dada, denominadando a tales regiones niveles de energía. La idea principal del postulado se conoce con el nombre de Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Radiactividad Radiactividad Natural.- En Febrero de 1896 el físico francés Henri Becquerel, investigando con cuerpos fluorescentes (entre ellos el Sulfato de Uranio y el Potasio), halló una nueva propiedad de la materia a la que posteriormente Marie Curie llamó "Radiactividad". Se descubrió que ciertos elementos tienen la propiedad de emitir radiaciones semejantes a los rayos X de forma espontánea. Tal radiación es penetrante y, en el caso investigado, provenía del cristal de Uranio. (Marie y Pierre Curie al proseguir los estudios encontraron fuentes de radiación natural bastante más poderosas que el Uranio original, entre ellos el Polonio y el Radio). La radiactividad del elemento no depende de la naturaleza física o química de los átomos que lo componen, sino que es una propiedad radicada en el interior mismo del átomo. Hoy en día se conocen más de 40 elementos radiactivos naturales, que corresponden a los elementos más pesados. Por arriba del número atómico 83 todos los núcleos naturales son radiactivos. Desintegraciones Alfa, Beta, Gamma.- La radiactividad es un fenómeno que se origina exclusivamente en el núcleo de los átomos radiactivos. La causa que los origina probablemente se debe a la variación en la cantidad de partículas que se encuentran en el núcleo. Cuando el núcleo atómico es inestable a causa del gran número de protones que posee (ocurre en los elementos más pesados, es decir con Z=83 o superior) la estabilidad es alcanzada, con frecuencia, emitiendo una partícula alfa, es decir, un núcleo de Helio (2He4) formado por dos protones y dos neutrones. Cuando la relación de neutrones/protones en un núcleo atómico es elevada el núcleo se estabiliza emitiendo un neutrón, o bien como ocurre con frecuencia, emitiendo una partícula beta, es decir, un electrón. Cuando la relación de neutrones/protones es muy pequeña debe ocurrir una disminución en el número de protones o aumentar el número de neutrones para lograr la estabilidad del núcleo. Esto ocurre con la emisión de un electrón positivo o positrón, o bien absorbiendo el núcleo un electrón orbital. (Los rayos gamma son ondas electromagnéticas de gran energía, muy parecidos a los rayos X, y en ciertas ocasiones se presentan cuando ocurre una desintegración de partículas beta, o bien una emisión de positrones. Por lo tanto, la radiación gamma no posee carga eléctrica y su naturaleza ondulatoria permite describir su energía en relación a su frecuencia de emisión). Radiactividad Artificial.- Al bombardear diversos núcleos con partículas alfa de gran energía se pueden transformar en un núcleo diferente, y por lo tanto se transforman en un elemento que no existe en la naturaleza. Los esposos Irene Curie y Frédéric Joliot, experimentando con tales procesos, descubrieron la radiactividad artificial al percatarse que al bombardear ciertos núcleos con partículas procedentes de fuentes radiactivas estos se vuelven radiactivos. Si la energía de las partículas es adecuada entonces puede penetrar en el núcleo generando su inestabilidad y, por ende, induciendo su desintegración radiactiva. (Desde el descubrimiento de los primeros elementos radiactivos artificiales con el tiempo el hombre ha logrado obtener una gran cantidad de ellos. Es clave en este proceso la aparición de los llamados aceleradores de partículas y de los reactores nucleares. Estos últimos son fuente importante de neutrones que son utilizados para producir gran variedad de radioisótopos. Radiaciones Radiaciones Ionizantes.- Son radiaciones con energía necesaria para arrancar electrones de los átomos. Cuando un átomo queda con un exceso de carga eléctrica, ya sea positiva o negativa, se dice que se ha convertido en un ión (positivo o negativo). Son radiaciones ionizantes los rayos X, las radiaciones alfa, beta, gamma y la emisión de neutrones. La radiación cósmica (proveniente del Sol y del espacio interestelar ) también es un tipo de radiación ionizante, pues está compuesta por radiaciones electromagnéticas y partículas con gran cantidad de energía. Los llamados rayos cósmicos blandos se componen principalmente de rayos gamma, electrones o positrones, y la radiación cósmica primaria ( que llega a las capas más altas de la atmósfera ) se compone fundamentalmente de protones. Cuando la radiación cósmica interactúa con la atmósfera de la Tierra, se forman en ella átomos radiactivos (como el Tritio y el C-14) y se producen partículas alfa, neutrones o protones. Las radiaciones ionizantes pueden provocar reacciones y cambios químicos con el material con el cual interaccionan. Por ejemplo, son capaces de romper los enlaces químicos de las moléculas o generar cambios genéticos en células reproductoras. Radiaciones No Ionizantes.- Son aquellas que no son capaces de producir iones al interactuar con los átomos de un material. Las radiaciones no ionizantes se pueden clasificar en dos grandes grupos: los campos electromagnéticos y las radiaciones ópticas. Dentro de los campos electromagnéticos se pueden distinguir aquellos generados por las líneas de corriente eléctrica o por campos eléctricos estáticos. Otros ejemplos son las ondas de radiofrecuencia, utilizadas por las emisoras de radio en sus transmisiones, y las microondas utilizadas en electrodomésticos y en el área de las telecomunicaciones. Entre las radiaciones ópticas se pueden mencionar los rayos láser, los rayos infrarrojos, la luz visible y la radiación ultravioleta. Estas radiaciones pueden provocar calor y ciertos efectos fotoquímicos al actuar sobre el cuerpo humano. En 1896, el físico francés Henri Becquerel descubrió por accidente que los minerales de uranio emitían espontáneamente energía en forma de radiación. En la actualidad, el fenómeno se acepta con facilidad, pero en aquella época pareció extraño, pues representaba una amenaza contra la ley de conservación de la energía. Varios hechos importantes emergieron rápidamente de estudios posteriores sobre lo que ahora se denomina radiactividad: los compuestos de uranio puro que se extrajeron del mineral resultaron menos radiactivos que el mineral crudo en sí mismo. Esta diferencia reveló que existen otras substancias más radiactivas mezcladas con el uranio. Con una serie de operaciones de separación cuidadosas y tediosas realizadas por Marie y Pierre Curie se logró el descubrimiento de nuevos elementos radiactivos, el más importante de los cuales fue el radio. Los esposos Curie también descubrieron que la radiactividad de las substancias depende de sus elementos, mas no de sus compuestos. Así, un gramo de radio tiene la misma radiactividad como metal puro que cualquiera de sus compuestos. Deben enfatizarse dos aspectos de la radiactividad: Cuando el átomo de un elemento radiactivo emite energía también se descompone, con lo que nace un átomo nuevo. El nuevo elemento, llamado vástago del que lo produjo, también puede ser radiactivo y producir otro vástago, y así prosigue la cadena hasta que surja un elemento estable (no radiactivo) que le ponga fin. Por ejemplo, la serie de desintegración radiactiva en que participa el radio avanza en nueve pasos adicionales hasta terminar con una forma estable del plomo. Aunque sus isótopos muestran grandes semejanzas químicas, pueden presentar propiedades nucleares muy diferentes; en realidad una forma puede ser radiactiva y la otra no. Las formas radiactivas se denominan radio-isótopos. Estos también se identifican por sus números de masa, como por ejemplo U-235 o Ra-226. Ahora examinemos el ritmo de la desintegración radiactiva. Si se observa un átomo aislado, supongamos de Ra-226, ¿cuánto tiempo tardará en descomponerse su núcleo? Esta pregunta no puede responderse. Piénsese en el núcleo del Ra como un haz energético de materia cargada de electricidad; puede o no puede desintegrarse durante un periodo X. No obstante lo más probable es que el núcleo Ra se descomponga en cualquier minuto, día, año o siglo. Para comprender mejor esta idea tomemos un ejemplo más común. Imagínese que está haciendo búrbujas de jabón y observa cómo se rompen en el aire. ¿Cuanto durará la primera búrbuja? Es imposible predecir su duración con certeza, pero digamos que usted sabe que si espera un minuto la búrbuja tendrá una posibilidad del 50-50 de perdurar. Ahora, imagínese que hay 64 burbujas semejantes. Después de un minuto esperará que queden 32 búrbujas intactas; las otras 32 se habrán deshecho. Al cabo de otro minuto las 32 restantes se habrán reducido otra vez a la mitad y sólo esperará que queden 16. Transcurrido el tercer minuto esperará que queden ocho, y así sucesivamente. Previsto que la mitad se romperá en cualquier momento,este intervalo se denomina periodo de vida media. Aplicado este concepto a los radioisótopos el núcleo de un átomo de Ra-226 tiene una probabilidad de 50-50 de sobrevivir en cualquier intervalo dado de 1600 años. De donde si un gramo se colocara en el 1980 dentro de un recipiente después de 1600 años (en el año 3580) sólo quedaría medio gramo, y únicamente un cuarto después de otros 1600 años (en el año 5180), y así sucesivamente. Este proceso se llama desintegración radiactiva. El concepto de periodo de vida media no significa que después de 1600 años sin modificación alguna la mitad del Ra-226 se desintegre repentinamente. Recuerde las búrbujas de jabón: no pueden romperse al unísono a intervalos de un minuto; mas bien se observa que ocurren más o menos en forma regular. El periodo de vida media es un valor promedio para todas la búrbujas, como lo es para los núcleos del radio. Esto significa que existe la posibilidad de que ocurran descomposiciones en cualquier intervalo. Como hay una gran cantidad de átomos en una muestra de radio (aproximadamente 2.65 x 102 por gramo) cada segundo se desintegran muchos y un contador Geiger responderá sonando todo el tiempo. El ritmo al que la radiación es emitida por una muestra de Ra-226 depende de la cantidad de éste. Puesto que esta cantidad va decreciendo constantemente la velocidad de emisión o radiactividad de la muestra de Ra-226 decrece también. Sin embargo recuérdese que el Radio 226 produce otros radioisótopos al desintegrarse. Así pues, toda muestra que se haya estado desintegrando durante algún tiempo limitado contendrá algo del Ra-226 original y algo de cada uno de sus "vástagos" radiactivos, así como del producto final estable, Pb-206. Estos radioisótopos tienen vida media distinta, que va desde fracciones de segundo hasta unos 20 años. En consecuencia la radiactividad total producida por una muestra de radio, junto con sus productos radiactivos de desecho, es mayor que la producida por la muestra de Ra-226 sola.Y he aquí la última pregunta: ¿si los núcleos de los elementos radiactivos son inestables por qué siguen existiendo algunos en la Tierra? La única respuesta posible es esta: son vástagos de los radioisótopos que presentan vida media muy prolongada. Por ejemplo la vida media del U-238 natural, U-235, es de 4.500.000.000 de años. Sus radiaciones y el efecto de la radiación que llega a la Tierra del espacio exterior se le llama radiación de fondo. En años recientes, el hombre ha aumentado considerablemente la cantidad de materiales radiactivos en varias partes de la Tierra. No podemos inventar nada que detenga esta radiactividad. Se va haciendo más lenta por desintegración radiactiva a un ritmo determinado por la vida media de los radioisótopos que intervienen. |