TEMAS DEL SIGLO XXI

ENERGIA NUCLEAR, SALUD Y DEFENSA

PRIMERA PARTE
SEGUNDA PARTE
Las Pruebas Nucleares Soviéticas del 29 de Agosto de 1944 al 24 de Octubre de 1990
Arsenales Nucleares de Rusia y Estados Unidos en 1996
Fuerzas Estratégicas de Estados Unidos en 1996
Las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia a Fines de 1997
Las Armas Nucleares Estratégicas en Estados Unidos al Finalizar 1997
Las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia a Finales de 1998
Fuerzas Nucleares Chinas en 1999
Total de Arsenales Nucleares en el Mundo Entre 1945 y 1997

ARSENALES NUCLEARES DE RUSIA Y ESTADOS UNIDOS EN 1996

La carrera armamentista entre Estados Unidos y Rusia continúa. Los recortes de equipos obsoletos se acompañan de un refinamiento creciente de la tecnología que mantiene latente la amenaza nuclear. Desde el final de la Guerra Fría existe la impresión generalizada de que los arsenales nucleares han dejado de ser un peligro importante. El análisis que sigue demuestra que esta apreciación es incorrecta. Los arsenales nucleares antes de 1989 eran demasiado grandes y el recorte en sus abultados números se logró a costa de mucho armamento viejo y obsoleto. A pesar de que existen indicios alentadores en algunos rubros, tanto Estados Unidos como Rusia mantienen sendos programas de desarrollo y renovación de sus arsenales nucleares. A pesar del deterioro sufrido en su capacidad bélica Rusia ha continuado un programa activo de lanzamiento de misiles con fines de prueba y entrenamiento. Además, pronto incorporará un nuevo modelo de misil balístico. Estados Unidos, por su parte, mantiene su flota de submarinos nucleares estratégicos como estaba durante la Guerra Fría. Además, el refinamiento de su arsenal estuvo marcado por la más importante innovación tecnológica desde 1989 en materia de bombas nucleares.

El poderío Ruso.- Calcular el tamaño y la composición de las reservas nucleares de la ex Unión Soviética sigue siendo difícil, aún cuando el actual Gobierno ruso proporciona más y mejor información al respecto. Además, en la actualidad, las autoridades estadounidenses hacen pocas declaraciones, si es que hacen alguna, sobre la composición y el desarrollo de las fuerzas nucleares rusas. Esto no es sorprendente. Durante la Guerra fría, el poderío militar soviético era utilizado para justificar las solicitudes del Pentágono de nuevos sistemas de armamento. Describir muy cuidadosamente la agobiada condición del actual Ejército ruso podría implicar un recorte en el tamaño del presupuesto del Pentágono y evidenciar sus auténticos motivos para solicitar nuevas armas. Por eso, las autoridades estadounidenses prefieren guardar silencio. Consecuentemente, es muy importante examinar los datos disponibles sobre los arsenales rusos, aunque estos sean fragmentarios. El primer rubro importante es el de los misiles balísticos intercontinentales (ICBMs por sus siglas en inglés). Para cumplir con el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START I), la desactivación y el retiro de los ICBMs y sus lanzadores se realiza en cuatro pasos. Primero se suspende el status de alerta mediante procedimientos eléctricos y mecánicos. A continuación se desmontan las cargas nucleares del misil. En el tercer paso el misil es retirado de su silo a base de lanzamiento. Finalmente, el silo es destruido y se rellena el espacio que ocupaba. Bajo el START I, Rusia puede conservar 154 cohetes SS-18 capaces de transportar varias cargas nucleares independientes. Estas cargas nucleares son colocadas en trayectorias balísticas individuales por el mismo vehículo antes del reingreso a la atmósfera. De este modo, cada misil puede destruir varios blancos separados. Sin embargo, se cree que actualmente posee un total de 180 de esos misiles. Pero si el tratado START II fuera ratificado Rusia debería destruir todos los misiles SS-18, o podría convertir 90 de los silos diseñados para esos cohetes en bases de lanzamiento para ICBMs con una sola carga nuclear. Además, podría conservar hasta 105 cohetes SS-19 de una sola carga. Algunos de estos cohetes ya están siendo retirados de servicio, pero otros continúan en servicio activo. En junio de 1996, el Ejército ruso practicó un lanzamiento de un SS-19 como parte de un entrenamiento de combate. Otro tipo de cohetes son los SS-24, también capaces de transportar varias cargas nucleares. Hasta hace poco Rusia poseía 56 de estos misiles, pero sólo 10 de ellos estaban en condiciones de operar. Todos los SS-24 situados en Ucrania permanecen en sus silos, pero ya sin cargas nucleares. Otros 36 misiles SS-24 ubicados en Rusia están emplazados en bases móviles de lanzamiento que pueden desplazarse sobre vías férreas. En noviembre de 1996, uno de estos misiles fue disparado desde un vagón en ferrocarril; sus 10 cargas aterrizaron en Kamchatka. Mientras tanto los últimos misiles SS-25 y sus respectivas cargas nucleares fuera de las fronteras rusas fueron retirados en 1996. Los misiles SS-25 y los SS-27 son ensamblados en Votkinsk, Rusia, y son las únicas armas estratégicas que Rusia produce actualmente. El Ejército de ese país realizó cinco pruebas de vuelo de ambos misiles el año pasado. Aunque los misiles SS-27 se encuentran en etapa de prueba muy pronto entrarán en operaciones. Sin embargo a un ritmo de producción de 10 a 15 misiles SS-27 cada año pasará algún tiempo antes de que representen un número significativo. En lo que respecta a los Submarinos nucleares de misiles balísticos (SSBNs) aproximadamente la mitad de la flota rusa ha sido retirada de servicio. El número de estas embarcaciones se ha reducido a 26. Las flotas de SSBNs emplazadas en el Norte y en el Pacífico realizaron lanzamientos de prueba durante 1996. En junio tres submarinos pertenecientes a la Flota del Pacífico dispararon misiles SLBM hacia blanco en Rusia. Un mes después, dos submarinos lanzaron misiles en dirección al oeste, alcanzando blancos en el Océano Pacífico y en la Península de Kamchatka. Otro ejército ese año involucró el disparo coordinado de un misil desde un submarino, un misil intercontinental tierra-tierra y varios misiles crucero aire-tierra (ALCM) lanzados desde bombarderos. Otro importante aspecto de los arsenales rusos es su consolidación en el territorio ruso. La reubicación comenzó después de la caída del Muro de Berlín y los disturbios étnicos ocurridos en el Cáucaso y otros lugares, en 1989 y 1990, y se aceleró tras la intentona militar dirigida contra Mijail Gobachev, en 1991. A mediados de los años 80 la URSS tenía unas 11 mil armas nucleares emplazadas fuera de Rusia. Algunas se encontraban en 14 de las repúblicas soviéticas y otras en Europa Oriental. De ese total, aproximadamente 6 mil armas nucleares fueron retiradas de Kazajstán, Ucrania y Bielorrusia durante la segunda mitad de la década. A finales de los años 80 se calcula que 3 mil cargas nucleares fueron retiradas de Europa oriental. Las 2 mil armas nucleares restantes estaban desplegadas en 11 repúblicas de la Unión Soviética. Sin embargo, un enorme esfuerzo logístico permitió consolidar las armas en Rusia y colocarlas en lugares más seguros. En 1989, habría más de 600 sitios de almacenamiento de armas nucleares por todo el territorio de la ex Unión Soviética; ahora sin menos de 100 y todos ellos se encuentran en Rusia. En lo que respecta a las Fuerzas Nucleares tácticas, la principal interrogante es su status actual y los planes rusos para el futuro. En 1991 Gorbachev se comprometió a desmantelar todas las minas atómicas terrestres para 1998, todas las cargas de artillería nuclear para el año 2000 y la mitad de todas las cargas de misiles de superficie para 1996. Además planteó desmantelar también la mitad de todas las cargas navales tácticas para 1995 y la mitad de las bombas no estratégicas de la Fuerza Aérea, para 1996. Una inquietante pregunta perdura: ¿Qué planea hacer el Ejército ruso con la otra mitad de sus cargas tácticas? La respuesta depende de cuestiones claves. La expansión de la Organización del Tratado de la Alianza Atlántica (OTAN) es la primera. Casi todo mundo en Rusia y muchos en Occidente ven la expansión de la OTAN hacia el este como un gran error del período de la Posguerra Fría. El presupuesto es la segunda. Muchos especialistas temen la posibilidad de que los sistemas rusos de mando y control de los arsenales nucleares se colapsen por completo. En general, el Ejército ruso sufre actualmente de una baja moral, reclutas mal preparados y una industria militar desordenada. Finalmente está el caso de la Fuerza Aérea que en 1989 tenía más de 5 mil aviones de combate y hoy posee menos de la mitad. Su situación se caracteriza por la escasez de combustible, la falta de refacciones, un alto índice de pilotos por aeronave y un promedio de 25 horas anuales de vuelo para los pilotos de aviones de cazas. La Aviación naval ha sufrido recortes similares. De mil 400 aviones cuando se disolvió la Unión Soviética, su número cayó a unos 750 y comparte los mismos problemas de la Fuerza Aérea. El número de cargas nucleares en status activo se estima en aproximadamente mil 500, y se ignora cuál es el estado que guardan otras 10 mil cargas nucleares de este brazo de la Fuerzas Armadas rusas.

ARSENALES NUCLEARES ESTRATÉGICOS DE EEUU Y RUSIA, 1997

Tabla 6

Estados Unidos
  Vehículos Cargas Megatones
ICBM 575 2075 579
SLBM 408/417 3264 470
Bombarderos 179/102 1800 770
Total EEUU 1085 7150 1800
Rusia
ICBM 755 3589 1974
SLBM 440 2272 597
Bombarderos 113 2388 347
Total Rusia 1308 7250 2900

TotalEEUU+Rusia

2393 14400 4700