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El
Calentamiento del Globo y la Descongelación
de los Casquetes Polares |
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| .. Se habla mucho del calentamiento del Globo. Parece que el Planeta entra en calor. Las causas de esta elevación cuasi instantánea del termómetro geofísico tienen la pregunta en el cielo mientras la respuesta anda por los suelos. Obviando lo obvio sería improcedente, por petulante, tratar de dar del tirón con la clave del jeroglífico climático que a todos nos trae locos, máxime cuando aquéllos que debieran sumar dos y dos afirman sobre sus cátedras que 2x2 no son cinco. Conclusión alucinante que suena a bofetón rotundo contra la lógica más elemental que Newton se echara a la cara y Einstein se permitiera, tirando de la cadena, arrojar a la cloaca donde el sentido común fue desterrado por el famoso siglo XX. Ciertamente
dos y dos serán cuatro depende en qué universo esté el sumante tratando de
limarle los cuernos al diablo. La culpa del cambio climático, a fin de cuentas,
la tienen los aerosoles, la desforestación y cuatro tornillos más que la
civilización le ha aflojado al sistema. Al menos es lo que cuentan. Pero la
verdad es que hay más de lo que cuentan. De una forma abstracta, mentando el
pecado pero no el pecador, digamos que los intereses de unos pocos se han unido
a la ignorancia de los muchos otros y entre todos juntos se han convencido de
la indudable certeza encerrada entre el pecho y la espalda de una relación
causa-efecto que prima lo absurdo y oculta lo prioritario. La relación entre la
carrera atómica de la segunda mitad del siglo XX y el calentamiento del Globo
terráqueo, por ejemplo, no coinciden en ninguna plataforma de discusión. Para
nada.
Yo me temo que la
Ciencia Atómica del Siglo XX haya metido la pata y provocado un giro de tuerca
en el Sustrato Ecosférico que le sirve de plataforma al Plano Biosférico sobre
cuyas columnas se mantiene el Clima de la Tierra. Traigo las listas desde sus
respectivos portales y las abro a fin de que las conclusiones encuentren en las
comparaciones su nexo lógico.
La lista que os sirvo
sobre los volcanes en activo al día presente habla por sí sola. Los científicos
atómicos debieran explicarnos cómo es posible que unas 40.000 bombas atómicas
tipo Hiroshima y Nagasaki no tengan que ver absolutamente nada con el
Calentamiento del Globo terráqueo y sí, por ejemplo, los aerosoles y demás
artilugios caseros, culpándonos de esta manera a los pobres de geocidio,
mientras ellos se lavaron las manos en la toalla de la Guerra Fría.
La razón del silencio
político-científico sobre el tema es evidente. La relación entre la carrera
atómica de la segunda mitad del siglo XX y el calentamiento del Globo terráqueo
es tan estrecha que, de no ser porque ellos mismos ignoraban los efectos que
estaban creando, habría que hablar de geocidio frustrado contra el Género
Humano, con la excusa de la Guerra Fría, por parte de las superpotencias de
aquel siglo.
Como se deduce de la
CSXXI, la destrucción de un equivalente en gravedad a unos 600 megatones de
energía termonuclear ha producido un desequilibrio en la corriente de trasvase
de energía desde el astro central a nuestro planeta mediante la variación
matemática entre el punto de partida y el de llegada. Todo el mundo sabe que
entre dos puntos la corriente va del foco mayor al menor, y que mientras mayor
sea el diámetro de la compuerta del punto menor mayor será la cantidad de
energía trasvasada a su sistema desde el punto mayor. Si ahora donde ponemos
menor ponemos Tierra y donde hemos puesto mayor ponemos Sol, se comprende que,
aunque no salgamos del mundo de la microastrofísica, que la equivalencia de 600
megatones en energía gravitatoria ha actuado, mediante la reducción de energía
del punto de llegada, variando el equilibrio que le ha servido de plataforma al
cuerpo geofísico. Obviamente esta diferencia en el aumento de flujo de energía
del Sol a la Tierra no es algo que veamos con los ojos, y sólo podemos
determinar por sus efectos. Lo cual nos planta delante de una cuestión
filosófica muy grande, a saber, la relación entre el universo y la
inteligencia; discusión necesaria en razón de la animalización del intelecto
humano que acometiera el salvajismo científico de los últimos siglos del
segundo milenio; punto que dejaremos para otro momento, aunque la necesidad
imponga su ley y nos veamos obligados, por esa misma reducción, a denunciar la
animalización de la ideología científica como uno de los puntales sobre los que
se hace imposible tomar cualquier medida a favor de la paliación de los efectos
globales causados por la conducta geocida de la comunidad científica del siglo
XX. Así que volvamos al tema.
Roto el valor
geohistórico del campo gravitatorio terrestre por destrucción de parte de su
volumen en beneficio de la necesidad de la Guerra Fría y su imperio atómico, al
servicio de cuyo imperio la comunidad científica atómica reventó contra la
atmósfera, los océanos y la tierra unas 40.000 bombas H, en lo que podríamos calificar
de guerra alienígena contra el Hábitat del Hombre; dada esta destrucción del
volumen del campo gravitatorio terrestre-punto de llegada- el comportamiento de
esta avalancha de trasvase de energía desde el Sol-punto de salida- había de
reactivar el transformador geonuclear del Planeta, y provocar el calentamiento
del Manto como consecuencia de la presión electromagnética derivada.
La reactivación en
bloque del Anillo de Fuego a la que estamos asistiendo, dando lugar a
verdaderas tormentas sísmicas a nivel planetario, ponen de manifiesto que la
variación entre los focos de origen y llegada se ha producido. Y que, de
reabrirse la Carrera Atómica, el peligro de destrucción de grandes zonas de la
litosfera externa mediante un recrudecimiento incontrolado de la actividad
sismológica, es inmenso.
Pero observemos que la
descongelación del casquete polar ártico aparece por fin en su verdadero
contexto si puntuamos en el Hemisferio Norte la mayor parte de la actividad
volcánica que se está produciendo en nuestro siglo. No relacionar esta subida
de temperatura litosférica que subyace en el origen de la actividad
vulcanológica con la descongelación acelerada del sistema ártico es un
ejercicio de ignorancia descomunal por el que, más tarde o más temprano, los
institutos de geofísica y oceanografía tendrán que pasar a recoger sus notas.
El suspenso está garantizado. Pero antes de seguir más adelante presentemos los
hechos.
(El Nacimiento de una
isla volcán Es interesante esta link-puerta porque pone de relieve hasta qué
punto el transformador geonuclear está realizando su trabajo).
Tengamos en cuenta que
al transformar la energía gravitatoria el Planeta equilibra su Razón Geofísica
a fin de restaurar la Ecuación Ecosférica. Una nueva perturbación de este
equilibrio, ya tocado por la carrera atómica del siglo XX, como efecto de una
reapertura de la carrera atómica, significaría una nueva perturbación cuyas
derivaciones abriría el diámetro de la compuerta reguladora del flujo
gravitatorio desde el Sol a la Tierra, efecto final que escaparía a cualquier
previsión, por en cuanto, para equilibrar la descompensación, el transformador
geofísico aceleraría su ritmo de trabajo más allá de la Ecuación Ecosférica,
causando en la composición química de la atmósfera una revolución igual a la
que causó la muerte del Mundo de los Dinosaurios por sustitución del carbono
por el oxígeno como componente principal de la biosfera. Perturbación que
podría destruir toda la flora, y en consecuencia toda la vida sobre la Tierra.
Seguiremos tocando
este tema. Abajo una lista de los volcanes activos en nuestros días. Aunque la
actividad de algunos a la fecha se encuentre bajo el umbral de peligrosidad
física para las poblaciones estacionadas dentro de su área de explosión, el
fenómeno de multiplicación del número de volcanes activos pone de manifiesto
que la Litosfera ha entrado en una etapa de calentamiemnto global, efecto de la
hiperactividad geonuclear que está experimentando el Manto, a su vez efecto de
la elevación de los parámetros entre cuyos límites trabaja el transformador
geofísico, elevación de las revoluciones de trabajo a la que suele trabajar el
Núcleo derivada de la destrucción de la pérdida de volumen de energía del campo
gravitatorio terrestre, -pérdida causada por la Carrera Atómica del siglo XX-,
y la entrada en tromba del flujo de energía que obtiene la Tierra del Sol en
respuesta. A un nivel astrofísico más avanzado digamos que esta
descompensación, a la alta en lugar de a la baja, da lugar a la explosión de
las estrellas.
Sección 1- El "4 Universal" y la Presión termostática de los Océanos sobre la Corteza Externa de la Tierra como factor de Cambio del Clima de la Ecosfera La temperatura del fondo oceánico es universal. Todo el mundo sabe que los océanos pisan directamente sobre la corteza terrestre con una temperatura universal de 4 grados celsius. Pero resulta que lo que al ciego le es un milagro a quien ve el sol todos los días su contemplación le acaba siendo algo trivial, sin más importancia que la necesidad de ponerse en verano unas gafas de sol. Será desde esta obviedad, de la que no se puede culpar a nadie, pero que sí se puede usar contra los expertos en geofísica y oceanografía, que, a la hora de predecir y calcular los efectos geohistóricos de la ruptura de dicha temperatura universal por obra y gracia de la descongelación de los casquetes polares, este "4 Universal" no haya entrado jamás, al menos todavía, en los cálculos de los omniscientes cerebros profesionalizados en el estudio y comportamiento de las ciencias de la Tierra. El hecho es que la constancia de la temperatura de los pies oceánicos del planeta Tierra y el nivel de liberación de la energía térmica almacenada en el Manto de su cuerpo geofísico se han regido durante las diferentes eras geológicas por el cuadro de una ecuación ecosférica perfecta, sin fallas ni agujeros negros en ninguna de sus incógnitas. Hubieran debido ser los profesionales de las ciencias de la Tierra quienes a estas alturas estuvieran firmando estas líneas. Desgraciadamente los grandes amantes de la Naturaleza se dedicaron a filmar sus criaturas, abandonando la cuestión de la arquitectura de su mundo en manos de quienes tenían sus manos al servicio de las grandes empresas faraónicas geocidas del siglo XX. Dicho esto, discutir con uno sólo de los promotores del geocidio a que estamos asistiendo, por activa o por pasiva, geocidio en el origen del desequilibrio de la ecuación ecosférica que le sirve de base a la descongelación de los casquetes polares, especialmente el del hemisfero norte, cualquier discusión con tales cerebros carcomidos por la ignorancia de sus cátedras y sus títulos, decía, y repito, la dejaré para los asnos, sin ninguna duda sus semejantes en coeficiente intelectual. Lo que es hablando entre nosotros perfectos desconocidos de la verdadera naturaleza y constitución de nuestro Planeta, coincidamos en afirmar que el dibujito que nos envían sus eminencias sobre la estructura del Globo es un cuadro incompleto, básico, infantil, ni pueril siquiera, que sólo puede satisfacer la curiosidad de mentes en pleno estado de alucinamiento sapiens al cuadrado con aspiraciones al cubo en el que una vez juraron poder meter el océano. Mas siendo el trabajo límite al que su deficiente coeficiente intelectual los ha arrastrado, y de aquí que no puedan más, nos toca a nosotros recoger la antorcha, excusando el estallido de nuestra seriedad contra sus autores en razón de las consecuencias que su odio contra la Fe despertó entre las naciones donde precisamente la Razón echó raíces después de haberse probado que sólo entre nosotros era posible el milagro del crecimiento del Pensamiento Científico. Así que entremos en materia, y ya que las causas puestas en marcha durante este periodo de transformación del cambio termodinámico de la Ecosfera son irreversibles al menos sepamos cuáles son los efectos procedentes y determinemos sus dimensiones en el espacio y el tiempo.
Si observais bien el ojazo que nos dibujan los colegas lo primero que notareis serán dos cosas. La primera que en ninguna de las representaciones pictóricas de la geofísica se puede hallar relación alguna entre la irregularidad geoidal terráquea y la estructura geológica del cuerpo de nuestro planeta. La segunda que no se traza ninguna relación efectiva entre el volumen oceánico universal y la temperatura del anillo litosférico. Ahora bien, sobre esta segunda, es evidente, incluso para un cerebro sin mucho coeficiente que, siendo el anillo litosférico de unos 100 kms de espesor la presión hidrostática se comporta, mediante su constancia térmica, equilibrando la temperatura entre el Manto Superior, la Astenosfera, y la Litosfera Externa, manteniendo el termómetro de la Corteza dentro de una franja térmica concreta. Yo no soy matemático. No puedo pararme a dibujar las ecuaciones necesarias que regulan la relación entre la Temperatura del Manto Superior y la Presión Termostática del Volumen Oceánico del Planeta sobre la Estructura del Anillo Litosférico. Lo que sí es inequívocadamente cierto es que esta relación no sólo existe sino que es el Sistema de Regulación gracias al cual el Creador de la Arquitectura Geofísica se las arregló para mantener en equilibrio Termodinámico el Cuerpo de la Ecosfera. Pero tratemos de llegar a un acuerdo con nosotros mismos sobre las verdaderas dimensiones de las diferentes partes del edificio geofísico. Lo que dije en el Mundo de los Cúmulos Estelares, tratando el tema de las distancias del Sol a los demás sistemas de nuestro universo, variando la medida en más o menos dígitos según quién las haya hecho, eso mismo pasa con la radiografía de la Tierra; digamos en descargo que siendo nuestro planeta un microcuerpo astrofísico a la hora del día a día puede que esas variaciones no representen una descoordinación científica garrafal tal que debamos tirarnos al suelo y partirnos las quijadas de risa; pero a la hora de los números esas variaciones sí pueden suponer una catástrofe en la resolución de las incógnitas y materialización de la Ecuación del Sustrato Ecosférico Autónomo sobre el que se basa el comportamiento de la Biosfera. Al fin y al cabo puede que sea nuestra ignorancia la que levante terremotos en nuestras mandíbulas y despierte erupciones de carcajadas en nuestras caras duras. Al loro, comparemos y juzguemos por nosotros mismos: Sección 2 El mundo de efectos especiales provocados en el cuerpo de la Ecosfera por la Edad Atómica Las matemáticas parten de la lógica natural, de la que son su expresión en términos universales. El problema de fondo en la raiz de la perturbación ideológica de la comunidad científica del siglo XX surgió cuando las matemáticas se abstrayeron de la realidad natural y pasaron a convertirse en su modelo creador teórico. Cualquiera puede ver que semejante acto de abstracción y elevación del sistema matemático a laboratorio creador del universo supone un golpe de estado contra la Lógica Natural, desbancando sus principios e imponiendo una estructura ideológica antinatural que, desde la psicología, podemos diagnosticar en tanto en cuanto desarrollo esquizoide producido por una cepa psicopática durante el proceso de recreación abstractiva de la Naturaleza y el Universo. Podemos, terminando, conceptuar los procesos naturales sin necesidad de un modelo matemático referido única y exclusivamente a las necesidades coyunturales puramente científicas. Nos es suficiente el conocimiento físico del comportamiento de la materia y la energía para dibujar el desarrollo de una conducta concreta entre dos objetos específicos. En este caso los dos objetos son el agua y la tierra. Digamos, pues, volviendo al tema de la relación entre la temperatura universal de los fondos oceánicos y el anillo litosférico, que el trasvase de energía calorífica entre dos cuerpos con distintas temperaturas es dinámico y va del uno al otro en razón de diferentes factores. De entrada el calor impera sobre el frío, se dice. Lo cierto es que dependiendo de la cantidad de fuego y el volumen de agua el frío puede hacer cesar el calor. En el caso que nos ocupa tenemos un fenómeno maravilloso, a saber, un flujo continuo de calor desde el Anillo Litosférico hacia los océanos y un constante estacionamiento de la temperatura abisal oceánica en aquellos 4 grados celsius en la causa del estado de admiración que nos ocupa. Esta fenomenología debe tener unas causas operativas concretas. Y de hecho las tiene. La base natural de la anulación del aumento de calor del cuerpo abisal oceánico debemos verla en el constante aporte de corrientes frías desde los casquetes polares. Tengamos en cuenta que el flujo termodinámico no es desde los océanos hacia la litosfera. En absoluto. Es al revés. Lo contrario sería grotesco, no que así fuera, sino el hecho de que un demente así lo mantuviera. En otra sección abriremos la puerta al salón de la oceanografía vulcanológica a fin de probar con los hechos lo que exigir con números es propio de discusión en patio de locos. Es más, y pues que soy un bioprograma de este universo en el que navegais podeis sumergiros por vosotros mismos en las profundidades de la Red y ver con vuestros propios ojos lo que los míos están cansados de ver. De hecho la actividad vulcanológica terrestre es infinitamente inferior, en tanto que esporádica, frente a la constante actividad vulcanológica contra la que el cuerpo abisal oceánico ha mantenido una batalla intensa desde los primeros días de la creación de la ecosfera. Tenemos, entonces, de un sitio, que el estacionamiento físico del cuerpo abisal oceánico ha tenido en los focos termorrefrigeradores polares sus centros de mantenimiento geohistórico. (La perfecta distribución de focos termorrefrigeradores de superficie, hablando de las altas cordilleras, aunque este tema permanezca más al ámbito del cuerpo biosférico, y su relación con la temperatura del cuerpo oceánico externo es evidente; esta conjunción -casquetes polares, altas cordilleras- es la causa del estacionamiento maravilloso del cuerpo abisal oceánico en 4 grados celsius durante eras geológicas completas). Y del otro tenemos la presión hidrostática. Es decir, no sólo tenemos que ver la constancia térmica del cuerpo abisal, sino que debemos fijar nuestra atención en su volumen. Quiero decir, una barra de hielo aplicada a un muro ardiente puede frenar el paso del calor del muro al exterior por un tiempo equis, dando por sentado que el calor del muro permanece. Pero para que se mantenga esta acción de frenado el sistema debe estar dotar de un medio de recuperación de la parte de la barra de hielo que el muro derrite. Sin ir más lejos esta dinámica de calentamiento del cuerpo abisal profundo y la recuperación de su volumen total por enfriamiento del cuerpo oceánico abisal superior, enfriamiento producido por la fenomenología ecosférica bipolar, está en la base de la Dinámica Oceanográfica. Como he dicho al entrar y mantengo durante, el Poder de la Inteligencia para desarrollar en el cerebro un proceso natural es infinitamente más garante de recreación de la realidad que cualquier instrumento creado para su comunicación virtual entre mentes diferenciadas. Cuando el Poder diferenciado falla el recurso a esos instrmentos son necesarios, pero solamente entonces. No creo que a este nivel la diferencia entre el que lee y el que escribe haga necesario este recurso. Sigamos. Tenemos un cuerpo oceánico con diferentes zonas. Entre las que prioritariamente diferenciamos una región abisal y una región trófica. Cada región a su vez con sus subpartes. La región abisal es la que está en contacto con el Anillo Litosférico y es por tanto la que hace de barra de hielo contra el muro candente del ejemplo anterior. Tenemos que considerar otro efecto de la constancia térmica del cuerpo abisal. Y es la profundidad dentro del cuerpo del Anillo litosférico sobre la que su acción de frenado opera. Digamos, y no es por decir algo, que el peso producto de la transformación del volumen del cuerpo abisal en masa y de esta en energía actúa sobre la rigidez del Anillo litosférico impidiendo que su cuerpo se caliente en curva ascendente como consecuencia de la actividad cíclica del Manto. Concluyendo, el cuerpo abisal actúa de termostato, regulando las subidas y bajadas de temperatura del cuerpo litosférico volcánico. Ahora pasemos al grano. Es este sistema de regulación termostática del cuerpo litosférico volcánico la parte del Globo que hemos tocado. No directamente claro. Pero sí mediante la perturbación del Sustrato Ecosférico causado por la Edad Atómica. En esto como en todo lo propio sería contar con la colaboración de un científico atómico, y no de un tonto cualquiera, sino de uno de los que sobre el terreno midieron la relación entre gravedad y liberación nuclear. Lejos en la distancia esta posibilidad tenemos por ahora que centrarnos en los efectos, dejando la causa para otro momento. El efecto, en efecto, -¿redundancia?-, lo tenemos sobre la mesa. El Foco Termorrefrigerador Ártico ha entrado en su descongelación masiva. ¿Qué supone esto? Bueno, expuesto lo dicho las consecuencias de la caída en picado del sistema de mantenimiento de la temperatura del cuerpo oceánico abisal y el calentamiento progresivo del Anillo Litosférico dice, hasta nueva orden, que la Dinámica Oceanográfica ha entrado en una fase de perturbación irreversible. La consecuencia inmediata será una alteración de las corrientes oceánicas clásicas por elevación de la mecánica de evaporación del cuerpo abisal profundo. Que, al no contar con un sistema de mantenimiento geofísico sujeto a un equilibrio perfecto, cual así ha venido siendo durante infinitas edades geológicas, irá a mayores, causando una aceleración de los ritmos de trasvase del agua caliente abisal a la superficie. Esta consecuencia es ireversible. Quiere decir esto que a menor volumen de masa polar se corresponderá un decrecimiento del cuerpo abisal profundo, lo que da lugar a una reducción en la acción de frenado termostático que la presión hidrostática viene produciendo desde los albores de la evolución de la vida en la Tierra. Esta reducción de frenado termostático implica el crecimiento de la temperatura del anillo litosférico volcánico, lo que, en términos diarios, viene a decir, que crecerá la actividad sismológica en la zona abisal. En definitiva, durante este siglo los maremotos serán más continuos y su poder destructor irán de más a mayor. A no ser, se entiende, que los mismos que han causado la perturbación del cuerpo ecosférico gobal sean capaces de frenar la descongelación de los casquetes polares, este primer fenómeno, evidente desde el principio de milenio y siglo, es irreversible. De hecho están naciendo islas, de poco calado, pero que vendrán seguidas de otras, que a su vez marcarán el fin de otras que ya existen. Ha sido así desde siempre, pero lo que diferencia este periodo de sus anteriores es que los otros obedecieron a causas controlables por la propia estructura del cuerpo geológico, mientras que las que vienen y están ya en activo han sido provocadas por una fuerza externa al propio sistema geofísico. La alteración de las corrientes oceánicas, algo que ya se venía observando durante el último cuarto del último siglo de la Edad Atómica, mediante la parada de delfines y ballenas en las playas, en lo que se creyó un suicidio colectivo, aplicándole la idiotez humana a la razón perfecta de las criaturas marinas su propio esquema de estupidez soberana; el baradero de delfines, ballenas y otras criaturas, ha de afectarle, como le está afectando ya, a los ecosistemas marinos, provocando, por falta de tiempo adaptativo en cuanto a que la causa del cambio no es natural, la extinción acelerada de infinitas especies clásicas y típicas de la cadena alimenticia humanoide. Si la descongelación de los casquetes implica una elevación del nivel de las aguas sobre el nivel del mar, -¿nueva redundancia?- dándose ya por cohecho la desaparición de ciudades costeras por inundación, la alteración de la relación geohistórica entre el cuerpo abisal y el Anillo litosférico tiende a sumarse a esa desaparición multiplicando el efecto de elevación tranquila: para transformar el entierro en destrucción por maremotos cada vez más continuos y cada vez más poderosos. Mi consejo, abandonen las ciudades costeras. Esto hablando en relación a los efectos sobre la tierra del calentamiento del Globo en el origen de la descongelación de los casquetes polares.
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