Cuando
empecé a escribir esta sección el foco de inspiración
tenía en la Ecuación del Sustrato Ecosférico
Autónomo su núcleo básico. El modelo de Ecosfera
del que parto se basa en la Arquitectura Geofísica que
he presentado en la Cosmología
del Siglo XXI. La cuestión del desplazamiento de masa
pentacontinental sobre un hemisferio del Globo como factor decisivo
de caída angular del eje de rotación de la Tierra,
y la función termorrefrigeradora del hemisferio oceánico
comportándose respecto a la litosfera externa al igual
que lo hacen las aguas de un río respecto al reactor de
una central nuclear, estas dos imágenes, fruto del desarrollo
de la Geofísica CSXXI, cuya Dinámica procede de
un Núcleo activo en continua mecánica de generación
de calor, me condujeron a estudiar los cambios que una alteración
de este equilibrio pondría sobre el escenario ecosférico
en un plazo corto o medio dependiendo del valor físico
de la alteración.
Por
los síntomas que estamos ya contemplando se puede decir
que un cierto tipo de alteración se ha producido y está
ya desequilibrando la ecuación geofísica que durante
eras geológicas ha mantenido la presión oceánica
sobre la litosfera externa dentro de una franja termodinámica
estable. Así de golpe he de imaginar que poner sobre la
mesa un escenario totalmente nuevo, salido como del espacio etéreo,
pues que el problema del Calentamiento Global no ha pasado aún
de la esfera de los mitos y leyendas para parvulitos no aptos
para comprender la verdadera estructura de su mundo en tanto que
parte de un edificio sistemológico alzado sobre unas matemáticas
de ingeniería astrofísica cuya perfección
hace que cualquier variación no computable pueda producir
unos efectos de proporciones astronómicas; así,
de golpe y porrazo, venir con el cuento de los efectos que la
alteración termodinámica de trasvase de calor y
frío entre el hemisferio oceánico y la litosfera
externa, pueda tener, ha de sonar a blues de Marte. Pero sólo
ha de sonar así en las orejas de aquéllos cuyos
ojos no han comprendido aún la relación entre la
carga de materia pentacontinental sobre un hemisferio y el ángulo
de rotación de la Tierra, de un sitio, y la constancia
de la temperatura del cuerpo geofísico externo como derivada
de la presión hidrostática del hemisferio acuático
sobre la litosfera, del otro; derivada que, a su vez tiene su
raiz en la masa de los casquetes polares, cuya descongelación
masiva rompería la ecuación hidrostática,
supondría un calentamiento acelerado de la litosfera externa
y, por consiguiente, una periodo de vulcanología global
cuyos efectos habrían de cambiar la faz de nuestro planeta,
con la dessaparición de multitud de especies no humanas
y muchedumbres humanas. Veamos por qué.
.La
temperatura del fondo oceánico es universal. Todo el mundo
sabe que los océanos pisan directamente sobre la corteza
terrestre con una temperatura universal de 4 grados celsius. Pero
resulta que lo que al ciego le es un milagro a quien ve el sol
todos los días su contemplación le acaba siendo
algo trivial, nimio, sin más importancia que la necesidad
de ponerse en verano unas gafas contra el sol.
...Será
desde esta obviedad, de la que no se puede culpar a nadie, pero
que sí se puede usar contra los expertos en geofísica
y oceanografía, que, a la hora de predecir y calcular los
efectos geohistóricos de la ruptura de dicha temperatura
universal por obra y gracia de la descongelación de los
casquetes polares, este "4 Universal" no haya entrado
jamás, al menos todavía, en los cálculos
de los omniscientes cerebros profesionalizados en el estudio y
comportamiento de las ciencias de la Tierra. El hecho es que la
constancia de la temperatura de los pies oceánicos del
planeta Tierra y el nivel de liberación de la energía
térmica almacenada en el Manto de su cuerpo geofísico
se han regido durante las diferentes eras geológicas por
el cuadro de una ecuación ecosférica perfecta, sin
fallas ni agujeros negros en ninguna de sus incógnitas.
...Hubieran
debido ser los profesionales de las ciencias de la Tierra quienes
a estas alturas estuvieran firmando estas líneas. Desgraciadamente
los grandes amantes de la Naturaleza se dedicaron a filmar sus
criaturas, abandonando la cuestión de la arquitectura de
su mundo en manos de quienes tenían sus manos al servicio
de las grandes empresas faraónicas geocidas del siglo XX.
Dicho esto, discutir con uno sólo de los promotores del
geocidio a que estamos asistiendo, por activa o por pasiva, geocidio
en el origen del desequilibrio de la ecuación ecosférica
que le sirve de base a la descongelación de los casquetes
polares, especialmente el del hemisfero norte, cualquier discusión
con tales cerebros carcomidos por la ignorancia de sus cátedras
y sus títulos, decía, y repito, la dejaré
para los asnos, sin ninguna duda sus semejantes en coeficiente
intelectual.
...Lo
que es
hablando entre perfectos desconocidos de la verdadera naturaleza
y constitución de nuestro Planeta, coincidamos en afirmar
que el dibujito que nos envían sus eminencias sobre la
estructura del Globo es un cuadro incompleto, básico, infantil,
ni pueril siquiera, que sólo puede satisfacer la curiosidad
de mentes en pleno estado de alucinamiento sapiens al cuadrado
con aspiraciones al cubo en el que una vez juraron poder meter
el océano.
...Mas
siendo el trabajo límite al que su deficiente coeficiente
intelectual los ha arrastrado, y de aquí que no puedan
más, nos toca a nosotros recoger la antorcha, excusando
el estallido de nuestra seriedad contra sus autores en razón
de las consecuencias que su odio contra la Fe despertó
entre las naciones donde precisamente la Razón echó
raíces después de haberse probado que sólo
entre nosotros era posible el milagro del crecimiento del Pensamiento
Científico. Así que entremos en materia, y ya que
las causas puestas en marcha durante este periodo de transformación
del cambio termodinámico de la Ecosfera son irreversibles
al menos sepamos cuáles son los efectos procedentes y determinemos
sus dimensiones en el espacio y el tiempo.
...Si
observais bien el ojazo que nos dibujan los colegas lo primero
que notareis serán dos cosas. La primera que en ninguna
de las representaciones pictóricas de la geofísica
se puede hallar relación alguna entre la irregularidad
geoidal terráquea y la estructura geológica del
cuerpo de nuestro planeta. La segunda que no se traza ninguna
relación efectiva entre el volumen oceánico universal
y la temperatura del anillo litosférico. Ahora bien, sobre
esta segunda, es evidente, incluso para un cerebro sin mucho coeficiente
que, siendo el anillo litosférico de unos 100 kms de espesor
la presión hidrostática se comporta, mediante su
constancia térmica, equilibrando la temperatura entre el
Manto Superior, la Astenosfera, y la Litosfera Externa, manteniendo
el termómetro de la Corteza dentro de una franja térmica
concreta.
...Yo
no soy matemático. No puedo pararme a dibujar las ecuaciones
necesarias que regulan la relación entre la Temperatura
del Manto Superior y la Presión Termostática del
Volumen Oceánico del Planeta sobre la Estructura del Anillo
Litosférico. Lo que sí es inequívocadamente
cierto es que esta relación no sólo existe sino
que es el Sistema de Regulación gracias al cual el Creador
de la Arquitectura Geofísica se las arregló para
mantener en equilibrio Termodinámico el Cuerpo de la Ecosfera.
...En
las siguientes secciones profundizaré en esta relación.
Entretanto tratemos de llegar a un acuerdo con nosotros mismos
sobre las verdaderas dimensiones de las diferentes partes del
edificio geofísico. Lo que dije en el Mundo de los Cúmulos
Estelares, tratando el tema de las distancias del Sol a los demás
sistemas de nuestro universo, variando la medida en más
o menos dígitos según quién las haya hecho,
eso mismo pasa con la radiografía de la Tierra; digamos
en descargo que siendo nuestro planeta un microcuerpo astrofísico
a la hora del día a día puede que esas variaciones
no representen una descoordinación científica garrafal
tal que debamos tirarnos al suelo y partirnos las quijadas de
risa; pero a la hora de los números esas variaciones sí
pueden suponer una catástrofe en la resolución de
las incógnitas y materialización de la Ecuación
del Sustrato Ecosférico Autónomo sobre el que se
basa el comportamiento de la Biosfera. Al fin y al cabo puede
que sea nuestra ignorancia la que levante terremotos en nuestras
mandíbulas y despierte erupciones de carcajadas en nuestras
caras duras. Al loro, comparemos y juzguemos por nosotros mismos: |