Evolucionismo versus Creacionismo

II- Ateísmo y Cristianismo

...Tengamos en cuenta que a la hora de comprender la estructura de la Realidad Universal debemos entrar en la realidad de la Estructura Mental del Creador del Universo. No voy a perder el tiempo analizando desde una crítica antagónica de posicionamiento neo-teológico el modelo de estructura mental adjudicado a la Divinidad por quienes dicen tener por patrimonio su Conocimiento.

...Las limitaciones bajo las que la inteligencia humana ha trabajado durante los siete últimos milenios han generado visiones curiosas, cuando no estrambóticas, por no mencionar dantescas, sobre la verdadera y única realidad en la que la Divinidad existe, vive y se mueve dentro y fuera de las fronteras de su Creación. Quiero decir, nuestros ojos, hermosos como son y de una definición imposible de recrear artificialmente, dominan el mundo material en tanto que el medio es su habitat natural. Poderosos generadores de información, la imagen del Todo procede de la Inteligencia que procesa esa avalancha de datos recogidos por nuestros ojos. Lo que vemos revierte procesado al exterior mediante la integración de todas las partes en un Todo en el que cada parte encuentra su coherencia y su sitio.

...A la hora de la transformación de esta poderosa avalancha de datos para su procesado intelectivo notamos que existen dos posturas enfrentadas desde hace algún tiempo y en constante pugna de enemistad, con frecuencia hasta violenta. La una afirma que hay una Razón para la existencia de todas las cosas y esta Razón es la causa de la que procede el equilibrio y la armonía que descubrimos en la perfección que le son innatas tanto a la Naturaleza como al Universo; esta es la postura de la Inteligencia Cristiana, abanderada del movimiento que llamamos Creacionismo, cuyo discurso ha sido imposible desde las Ciencias de la materia hasta Hoy, pero todopoderoso desde el espíritu de la Fe, fenómeno que en la compensación entre imposibilidad y todopoder ha generado el diálogo de sordos entre Creacionismo y Evolucionismo en activo desde los primeros días del descubrimiento de la Evolución.

...La teoría de la Evolución de la Vida sobre la Tierra, en resumidas cuentas, no dice nada más ni nada menos que la Creación de la vida orgánica desde la materia inorgánica sólo es factible a través de una serie de saltos en el tiempo. Este no es ningún axioma que contradiga o se rebele contra la Actividad Creadora, y sólo ha podido ser tomado como causa bellis en función de la ignorancia de la Ciencia para recrear esa serie de saltos evolutivos desde el Barro al Hombre. Esto de un sitio; y del otro, su descubrimiento natural fue utilizado como arma contra el cristianismo en razón de esa imposibilidad para delinear con precisión los caminos filogenéticos por los que la Génesis del Hombre ha tenido lugar. Lo cual, y en correspondencia al estado de conocimiento de todo descubrimiento que abre ciencia, no puede sorprenderle a nadie excepto a los ignorantes. Quiero decir, concentrando en una imagen sencilla el problema, que el caracter egomaniaco de la intelegencia cientìfica del Pasado, que desde el principio de los tiempos dejó ver sus propiedades egocéntricas, tales que el genio tiende por inercia a hacer de su descubrimiento el eje del cosmos, ignorando que con una sola pieza en la mano es imposible que nadie articule el puzzle entero; este carácter se manifestó igualmente en Darwin, quien no pudo evitar que la propiedad típica del pensador antiguo lo arrollase y le hiciera creer que, a su manera, tambièn él había encontrado la palanca con la que mover el universo. No le bastaba por tanto probar el Hecho revolucionario de la Historia Natural del Hombre, sino que, aplastado por su herencia, nacional y genética, tenía que, tomando el mundo tal cual era, formarse un modelo de la Mecánica de la Evolución. Tanto mejor a favor de su fama y su elevación social cuanto más fuerte saltase el escándalo con la Iglesia Católica, escándalo que le serviría a su fama de propaganda a cargo de la oposición decimonónica, anticientìfica y siempre antigua de la Iglesia Católica, esa Institución Multisecular y Bimilenaria bajo cuya escuela el pensamiento científico se veía limitado para alcanzar la cima de la felicidad universal, bla bla bla. Separar al hombre de su pensamiento es uno de esos adorados males sobre los que la Historia, a la postre, siempre echa la losa y en el futuro, cuando el Fuerte impusiese su Ley, camino por el que la Reina iba avanzando a paso firme, el profeta del Superhombre sería adorado como un verdadero enviado de los dioses. Nosotros, después de haber visto pasar a ese Superhombre, nos toca levantar la losa y ordenarle a los muertos que salgan de sus tumbas para someterse a nuestro juicio. Esto en cuanto a Darwin.

...Definamos ahora qué es el Materialismo y qué sea el Evolucionismo.

...El Materialismo afirma que no hay ninguna Razón Creadora Universal y que todas las cosas existen sin más concierto que aquel que el intelecto interpreta. Esta postura, producto de la extrapolación de las circunstancias humanas al sistema universal, extrapolación efectuada contra la propia estructura de la lógica científica por en cuanto procedió a una conclusión universal desde un subjetivismo absoluto, enmascarado luego bajo el disfraz matemático de un relativismo objetivo; esta postura de irracionalidad universal, que sólo en apariencia muestra una Razón Cósmica, es decir, da lugar a una universalidad de leyes naturales válidas no importa en qué sistema, validez metahumana que convierte el dos más dos en ecuación general cosmológica; esta postura de relativización de las leyes locales y suspensión de su universalidad fuera del espacio humano, es lo que se llama Materialismo.

...El Materialismo científico, en consecuencia, es un absurdo porque a la vez que niega la validez absoluta de las leyes naturales procede a aplicarle esas mismas leyes relativas en cuanto universales al propio cosmos, hablando de sus orígenes. Este Materialismo sería el caldo de cultivo donde el Evolucionismo degeneraría, ya en la propia estructura mental de Darwin, en un instrumento de enemistad entre la Fe y la Razón, abriendo así la legendaria batalla entre Evolucionismo y Creacionismo que nos han legado nuestros padres y recogemos nosotros con la intención de darle un fin.

...Lo curioso del caso es que quien defiende el caos como padre y madre de todas las cosas crea en una Razón que, en definitiva, no implica ninguna razón. Curioso, digo, porque el Evolucionismo, desde el momento que dejó de ser una realidad científica y pasó a convertirse en un movimiento ideológico, auspiciado por sectores sociales ajenos a la propia comunidad científica, provocó una ruptura entre Ciencia y Pensamiento en base a la cual el Pensamiento y la Ciencia, es decir, la Razón y la Fe, habían nacido para enfrentarse a muerte y quedar uno solo tras el encuentro. O lo que es lo mismo, mediante la excusa del enfrentamiento galileano del discurso darwinista ciertos sectores paracientíficos aprovecharon esta falla para revestir sus críticas contra determinadas posturas fundamentalistas cristianoides- predestinacionismo, por ejemplo- del ropaje universal que en su propia naturaleza representa la razón científica. Manipulación social que andando el tiempo convirtió el Evolucionismo en uno de los padres putativos del Hitlerianismo y del Stalinismo. Transformación en arma geno-homicida del descubrimiento darwinista que en ningún momento estuvo en la mente del descubridor y menos en el horizonte de acción de la propia comunidad científica. Con todo, la conexión del Evolucionismo, en cuanto fenómeno resultante de la manipulación del descubrimiento de la Génesis del Hombre, y el comportamiento suicida esquizoide del siglo XX es imposible de ser desconectado. Lo mismo Hitler que Stalin fueron evolucionistas y lo mismo el Fascismo que el Comunismo tienen en la versión corrompida del Pensamiento Científico sus pilares, bajo cuyo techo y en cuya razón se justifica el bestialismo de las naciones.

...Consideremos un efecto especial el que la nación por excelencia enemiga de los Derechos Humanos, el Reino Unido, fuera la que acogiera entre sus brazos con más fervor la conversión de la Teoría Científica en Ideología Materialista. Nada podía satisfacer con más plenitud el comportamiento del Imperio Británico que un Evangelio de la Fuerza. Que Darwin, británico él mismo, imperialista por nacimiento, puso a los pies de su reina.

...Hay que diferenciar, entonces, la Teoría Científica de la Ideología del Materialismo. La primera representa la actividad del Pensamiento de un Individuo dentro de una Comunidad. La segunda abandera un movimiento social determinado y manipula la Teoría Científica para hacer más fuerte la consecución de sus fines ideológicos. Esta manipulación de la Razón de la Ciencia por sectores sociales cuya relación con el Pensamiento empieza y acaba en el uso funcional de los descubrimientos de la Inteligencia Humana y siempre como medio para conseguir sus propios fines, no científicos y, según se ve por los hechos históricos, nunca exentos de consecuencias homicidas a grandes escalas; a esta perversión de la teoría de la Génesis del Hombre, que vino manipulada desde su nacimiento por la propia estructura mental del descubridor, que la lanzó al mundo enfundada en el terrible guante de la oposición de la Corona Británica a la Extensión de los Derechos Humanos a todas las naciones, haciendo del discurso darwinista el evangelio justificativo de la Fuerza Imperial; a esta manipulación es lo que llamamos Evolucionismo.

...No se puede olvidar que primero fue el creacionismo, y que si al final es el Creacionismo el que se alza contra el Evolucionismo, en su día fue el Evolucionismo el que se alzó contra el Creacionismo, llegando a pedir incluso, en el calor de la batalla, en razón de la justicia que procede de la ley del más fuerte: la muerte de la Fe, no importaba por qué medios. Así que no olvidemos, y tengámoslo siempre presente, que la actual batalla Creacionismo versus Evolucionismo es la respuesta de la Fe a la Razón que en su día le declarara la Guerra. Grito de guerra que recogiera el Comunismo y entraría en el juego de las causas de las guerras mundiales como factor ideológico, dividiendo la conciencia europea en buenos y malos, en cristianos y comunistas, con las consecuencias derivadas que procedieron a la financiación de la segunda guerra mundial por fuerzas ajenas a las naciones europeas.

...El hecho es que el Evolucionismo Científico, absorvido por el Materialismo Ideológico, en el núcleo de cuyo nudo gordiano se halla enredado el Pensamiento Científico, afirma que la vida del ser humano, del universo y de todas las cosas no tienen ningún sentido. Y esta irracionalidad demente, causante de tantos genocidios y crímenes, es el monstruo en el que ha devenido aquella criatura darwinista tan inocente y amada de sus padres en sus tiernos días de infancia imperial.

...Absorvida la Teoría por la Ideología, este posicionamiento existencial de nihilismo absoluto en la raiz del Relativismo Total, dio en la tumba del Ateísmo. Y no precisamente para echarse a morir, sino para abrirla y superar a Jesucristo gritándole al muerto: Levántate y anda.

...Y vaya que si andó. Dos guerras mundiales y decenas y decenas de millones de muertos a manos del Comunismo en sus propios cuarteles generales fueron los cadáveres que pisó el Fantasma del Ateísmo Científico en su versión del Materialismo Dialéctico y su Discurso Histórico sobre el Futuro de las Naciones a la luz del Imperio del Más Fuerte.

...No existe el Evolucionismo en cuanto tal, por tanto. Y existe sólo y exclusivamente como manipulación de una Teoría de la Génesis del Hombre al servicio de una Ideología que pretende justificar su comportamiento homicida y destructor de la especie humana en la perversión de Ley de la Selección Natural. Centrar el Pensamiento fuera de la Teoría Científica y concentrar la respuesta en un ente sin existencia legítima es, entre otras muchas, causa de la violencia en el discurso creacionista que observamos en la actual fase de enfrentamiento entre cristianimo y Materialismo. El Cristianismo en cuanto tal no repudia la Teoría de la Génesis del Hombre sino en función de la Ideología que su descubridor no supo cribar. De hecho la Oposición Virulenta entre la Ideología del Evolucionismo tal como circula y la Carta Magna de los Derechos Humanos es tan virulenta que o bien tenemos que abolir la Igualdad implícita en la Carta Magna o bien tenemos que responderle al evolucionista como se merece, es decir, como a un demente que pone en su boca la libertad para "ayudar a morir al débil".

Selección Natural y Derechos Humanos