Por qué no al Sacerdocio de la Mujer

Palabra de la obispo Katherine Schori, la primera mujer elegida al frente de la Iglesia Episcopal de EEUU: "si algunos en esta Iglesia se sienten dolidos por decisiones recientes, nuestra salvación, nuestra salud como cuerpo, sufre cierto daño y es el deber de todos nosotros el buscar la curación y cómo sanar".

El Cristianismo es y se define por la adoración de Dios según Cristo Jesús. Este, Jesucristo, fue el Fundador del Cristianismo y en consecuencia es el Ser de quien recibe el Cristianismo su Naturaleza, en todos sus aspectos, en todas sus dimensiones, en y durante toda la complejidad de su Edificación y Crecimiento entre las Naciones de la Tierra.

Lógicamente cada ser humano, en cuanto cristiano, se enfrenta al Hecho de la Unidad eterna entre Cristo Jesús y la Iglesia. Cosa que la Historia demuestra con amplitud y no necesita ser probado. Pero el Hecho es que toda reconfiguración de la estructura engendrada por su Fundador representa un asalto contra la Naturaleza de la Iglesia. Asalto contra Dios, en definitiva, porque es Dios el Verdadero Origen en el seno de cuya Sabiduría fue concebido Cristo. De manera que desde este Hecho, piedra angular sin la cual la Fe es una simple kimera y el cristiano un simple fantasma, la Iglesia, en tanto que Cuerpo de Cristo, cuya Cabeza es Dios, no puede estar sometida a las corrientes temporales una vez que fue concebida en la Mente Eterna de Dios para vivir en la Eternidad. Lo contrario es negar que Dios sea su origen y que la Iglesia sea el Cuerpo de Cristo.

Este Hecho comprende todas las manifestaciones eclesiásticas, sujeta a todas las iglesias y las articula en el Espíritu de Cristo, que está en Jesús, porque El es Cristo, para adorar a Dios según Cristo Jesús, Sumo Pontífice Sempiterno del reino universal de Dios, a imagen de cuya naturaleza humana y como reflejo de su realidad humana fue engendrado entre los hombres el Sacerdocio.

Las luchas intereclesiásticas y contraeclesiásticas son del dominio público. Cómo los intentos de destruir la Fundación Jesucristiana y en qué manera los pulsos intereclesiásticos por el dominio del Pueblo Cristiano le afectaron al curso de la Fe a lo largo de los siglos, ambos frentes de batalla forman parte de los libros de nuestra Historia. La conclusión final sobre esas gestas puede resuirse en una frase divina: "Quien esté limpio de pecado que tire la primera piedra". Dicho esto, entremos en el tema de por qué el sacerdocio es exclusivo del varón.

Digamos ante todo que un efecto tiene una causa y que no anulada la causa el efecto ha de manifestarse necesariamente, y no estamos hablando de karma, sino de ley natural. La actitud de la mentalidad cristiana pos-reformadora actual respecto a la consagración de la mujer sacerdotisa en cuanto "obispa" es el paso necesario dado hacia la entronización de la mujer como Suma Sacerdotisa. Al que la Iglesia Católica se opone con todas sus fuerzas y jamás lo permitirá. Veamos por qué.

La reconfiguración del Edificio del Cuerpo de Cristo efectuado por la iglesia episcopaliana americana tiene su causa en la Reforma misma, desde el momento que los reformadores cometieron el terrible error de desconfigurar la Biblia justificando el atentado contra el Autor Divino en la necesidad de acoplar su verbo a la inteligencia de los tiempos. En un terreno más general digamos que sería como si cogiésemos la obra de Homero y quitándole su inmenso genio literario acoplásemos sus versos a la mentalidad de un analfabeto. O depurásemos a Shakespeare de su profundidad literaria para acercarla a los asiáticos, por ejemplo. Cualquier inteligencia literaria por activa y por pasiva, por delante y por detrás, por abajo y por arriba, se revolviera en sus nervios y sacando la espada la mojara en la sangre del tintero para destrozar a semejante necio bajo el fuego de la cólera que en encendidos rayos y truenos debiera hundir en la fosa de su estupidez a tal asesino de las glorias literarias y enemigo del genio. Pero esto que es tan natural en el mundo de las glorias abecedarias le parece un delito a esos mismos cuando lo que se trata es de cometer el mismo delito contra el Libro de los libros, la Biblia.

No es Dios quien tiene que desprenderse de su Sabiduría, máxime cuando ya bajara una vez a nosotros para elevarnos a su altura; es el hombre el que tiene que elevarse a la altura de la inteligencia divina para desde la sabiduría comprender palabras de Sabiduría. Resultado de esta inversión de la Misión del Cristianismo -elevar al Hombre a Dios después de haber bajado Dios al Hombre- fue acometida por la Reforma contra la voluntad divina.

Digamos que la reforma, contrariamente a su demonización por el mundo católico, acometió empresas magníficas y mediante su condenación salvó a sus jueces de caer definitivamente bajo el peso del comportamiento delictivo de sus obispos. Mas como nadie es perfecto, la Reforma cometió sus errores. La desconfiguración de la estructura literaria del Libro Divino fue uno de ellos.

Y fue un error porque Dios no se equivoca. Nadie, excepto un loco, puede atreverse a corregir a su Creador. Y cuando se acomete una empresa de reconfiguración de su Creación, sea literaria sea viva, caso Iglesia, se comete un delito de presunción que de ser corregido alcanza el perdón, pero de no serlo conduce al trasgresor a las filas del enemigo de Cristo.

La consagración del Orden de la Sacerdotisa, paralelo al del Sacerdote, acomete una empresa de reconfiguración del Cuerpo de Cristo que, por ser éste Creación Divina, implica a la criatura en un acto alucinante de ponerle el punto sobre las íes a su Creador.

Si la mujer quiere acusar a Dios de haber limitado el sacerdocio al varón es asunto personal femenino. Si la mujer quiere acusar a Cristo de haber limitado el sacerdocio al hombre y dejado fuera de su Cuerpo a la mujer, es cosa entre Cristo y la mujer. Lo que es evidente es que Cabeza y Cuerpo tienen un mismo género y siendo Cristo Jesús "el hijo del Hombre" su naturaleza humana le dio a la naturaleza Divina de su Cuerpo el signo natural que le era propio al Sumo Pontífice: Único, Universal y Sempiterno, ¡Jesucristo, Rey y Señor, Juez y Salvador del Hombre!

La temporalidad es ajena a la Iglesia en cuanto habiendo sido engendrada por Dios fue concebida desde Arriba para que todo el Edificio recibiera la naturaleza de la Piedra con la que se construía su entera estructura sempiterna. Dándole vida independiente y para que tuviera vida en sí misma, Dios manifertó la naturaleza de la Piedra por El elegida para edificar su Iglesia en la persona de Pedro.

Ya sé y todos estamos al corriente que esta Simbología Natural a la Sabiduría Divina ha sido manipulada para elevar a los sucesores de Pedro a la Igualdad con su Señor en el Sumo Pontificado, cuando la verdad es que el Siervo no puede sentarse en el Trono de su Señor sino cometiendo un acto de rebelión.

La capacidad para el error del Obispo de Roma ha quedado patente en miles de ocasiones, que pretende ocultar tras la pantalla de la Infalibilidad ex cathedra. No es el asunto. Si alguien quiere irse al infierno puede irse pero esto no me implica a mí. Quiero decir, hemos sido creado libres y con conocimiento para juzgar por nosotros mismos el comportamiento ajeno y propio, y acorde a la inteligencia que se nos ha dado debemos generar un juicio para desde él tomar una postura firme y en todo momento acorde a la Naturaleza de hijos de Dios que hemos heredado.

¿Sacerdote o sacerdotisa? Entramos en un terreno semántico. ¿Ministro o ministra? ¿El oficio quita el género tal que no hay pastora sino pastor indiferentemente del sexo?

Si sacerdotisa es un asalto contra la Sabiduría Divina que le dio al sacerdocio el género del varón. Si sacerdote es una perversión de la Creación de Dios, que hizo del varón su sacerdote, el que la hembra imponga su credo a su Creador. Si sacerdotisa no puede serlo de Dios porque Cristo, Sumo Pontífice, consagró a Pedro como Imagen del Sacerdote.

La obstinación de la hembra humana por dirigir la reflexión del varón es tan antigua como los días del Edén. Allí, la mujer, pidió para sí la igualdad con los dioses, causando la ruina de toda la Humanidad. En estos días la mujer pide la igualdad con los siervos de Dios, provocando entre los cristianos división y dirigiendo sus pasos hacia su ruina al necesitar de apoyos para su causa entre aquellos contra quienes la Ley del Espíritu de Dios es irrevocable.

Palabra de la obispo Katherine Schori, la primera mujer elegida al frente de la Iglesia Episcopal de EEUU: "si algunos en esta Iglesia se sienten dolidos por decisiones recientes, nuestra salvación, nuestra salud como cuerpo, sufre cierto daño y es el deber de todos nosotros el buscar la curación y cómo sanar".

Palabra de Cristo Raúl, hijo de Dios: "No es la Iglesia la que debe enfermar para salvar al enfermo, sino el enfermo el que debe curarse para entrar en la Iglesia".