EL POLITIKOM

II

Manifiesto del Billón

Contra el Nuevo Amo del Mundo

¡Lo sabíamos! Pero no hemos hecho nada. ¡Lo veíamos venir! Y lo estamos viendo.

La libertad, si comprende el crimen como parte de su actividad, su ejercicio deviene un acto criminal. Pero si este acto es legalizado desde el Poder el crimen deviene legal, siendo de ley, en consecuencia, el asalto a los parlamentos de quienes implican el crimen como una necesidad que exige su libertad.

La asociación criminal Dinero-Ciencia implicaba esta extensión de la libertad y el consecuente asalto a los parlamentos, elevando al Poder a sus hombres de paja.

¡Lo sabíamos! En el momento que una sociedad comenzase a sustituir la Naturaleza y se impusiera por Fin elevarse a la condición de Amo del Mundo mediante la posesión del Grano de la Tierra, siendo suyo todo el grano: las naciones del mundo se verían abocadas a un hambre global en razón del todopoder de dicha sociedad criminal para ponerle un precio al pan.

Recordemos que el origen de la unión de la Ciencia con dicha sociedad criminal vino justificada por la necesidad de buscar una respuesta al hambre del mundo. Utilizando esta necesidad en beneficio de su interés el Dinero comenzó su asalto a los Parlamentos, utilizando a sus hombres de paja, trasvestidos como presidentes, primeros ministros y ministros, para legalizar lo que a los ojos de todos era un crimen: la apropiación del grano.

En el mismo fin venía la naturaleza criminal del acto. ¡Lo ciencia lo sabía! Pero la Ciencia tiene una Moral de acuerdo a la cual, que ella le ponga en la mano a un criminal reconocido un instrumento de potenciación de sus facultades criminales no la implica en el uso de ese instrumento, ni puede ser legislado su comportamiento al servicio de cualquier criminal que pague sus servicios.  

¡Lo sabíamos! Y así ha sido. Y lo que es más intolerable, así  deviniendo nosotros con nuestra intolerancia ¡criminales! ante los magos de la tolerancia, ante los ojos de aquellos que han legislado como acto democrático y humano el permanecer ajeno al crimen que se está cometiendo ante nuestros ojos, pues esto es la Tolerancia de la Ciencia, el Poder y el Dinero: hacer nada ni inmiscuirse entre los actores, es decir, entre el Criminal y su Víctima.

Sabíamos que desde el momento que el Dinero pusiese sus manos en el grano, gracias al apoyo de la Ciencia Transgénica, y según corriese el tiempo mayor parte del total del grano mundial perteneciese a ese Amo, este criminal elevaría su precio de venta, condenando éstos mismos en cuyas divinas manos la Ciencia puso el instrumento milagroso que acabaría con el Hambre en la Tierra, al Hambre a aquéllos que por su pobreza y en su pobreza, creyendo encontrar una respuesta a su desgracia en la Ciencia, le vendieron su pan al diablo, y ahora recogen su fruto: Desesperación y Hambre.

¡Lo sabíamos! Y lo estamos viendo.

Pero los media tratan a los pueblos como a los cerdos. Les tiran las noticias como se tiran  “los desperdicios a los guarros”. Se les cuenta un día que “por ahí” se están muriendo de hambre, y se calla para siempre el acontecimiento, quedando tranquilo el lector porque sabe lo que está sucediendo, y feliz y contento porque sabe que a él no le está pasando. Pero escandalizarse de tantos siempre tiene el peligro de causar risa en unos tiempos en que los Media y el Poder han hecho de la desgracia ajena chiste de payasos.

Y sin embargo un criminal acostumbrado al crimen perfecto por lógica de su perfección continuará cometiendo libremente su delito. De manera que por esta ley la progresiva acumulación del grano mundial en las manos del Monstruo  Transgénico ha de conducir a las naciones pobres a epidemias de suicidios y desnutrición, implantando el regreso a la esclavitud, a corto plazo, y a largo plazo: la carencia de pan a nivel mundial, afectándole por fin a las naciones ricas las consecuencias de su inacción ante el delito en progreso que estamos viviendo.

Esperar a que este momento llegue es un suicidio, pues para ese tiempo el Poder - que aún no lo está en sus manos en su dimensión Total- estará en las manos de tales de Sociedades Pro-Totalitarias Perfectas, y la Ciencia habrá puesto en sus manos una potenciación al infinito, para la represión de los pueblos críticos con su Libertad, y cometer impunemente el peor de los Delitos: ¡Crimen contra la Humanidad!

Vistos los resultados y ante el Fin que ya ha comenzado a dibujar en el horizonte su naturaleza criminal, únicamente cabe una respuesta a nivel mundial, a saber:

1.-Destrucción de todo el grano transgénico existente sobre la Tierra,

2.-Abolición de la Tecnología Transgénica y Prohibición bajo delito de crimen contra la Humanidad de la reapertura de la Ciencia Transgénica.

Creer que quienes tienen por Fin la Posesión a Nivel Mundial del Grano de la Tierra, mediante la sustitución de la Naturaleza por su Invención Transgénica, vayan, ante las consecuencias que ya están  aflorando - suicidio por desesperación del agricultor al no poder comprar el grano, debiendo vender sus campos para subsistir, y no pudiendo soportar tanta miseria se condena a sí mismo, delito contra la propia vida que debe imputársele a tales Asociaciones Criminales Internacionales; y epidemia de hambres a niveles nacionales por la elevación de los precios del pan fabricados a partir de un grano comprado a precio de oro, cuyas consecuencias de muertes por desnutrición y miseria por pobreza se le debe imputar a tales Asociaciones para el Crimen Perfecto contra la Humanidad – creer que tales Asociaciones acostumbradas al Crimen contra la Humanidad como parte de su derecho a la Libertad,  vayan a dejar de cultivar su Árbol Transgénico, no es únicamente un ejercicio de inocencia típica de un demenciado sin remedio, sino que es un delito contra el propio futuro por omisión, pues es de lógica, como dije antes, que el delincuente siga creciendo si tiene la Ley a su favor y, alcanzando la apoteosis de su naturaleza, arrastre a las naciones al conflicto revolucionario total cuando, por fin, la Tolerancia practicada como Sacrosanto Deber en beneficio del Delincuente y contra la Víctima revierta sobre el Pueblo Tolerante tomando su persona como la Víctima del Acto Final.

Y pues que la fe se basa en Dios y no en el Diablo, es de estúpidos creer que los Monsantos y su especie vayan a renunciar a su sueño de ser el Amo del Grano del Mundo. De aquí que lo que no pueden hacer por voluntad propia ante la enormidad criminal de las consecuencias a que se ha llegado partiendo de un supuesto justo, a saber, la búsqueda de una táctica contra el hambre mediante el consorcio Ciencia-Dinero, es de Ley que las Naciones se unan para adoptar las medidas expuestas, sumándole a las mismas, en orden al Poder Legítimo que ostentan, la Desintegración del edificio de tales Monstruos, salvando las partes sociales originales, y la privatización de estas partes a favor de los trabajadores de tales partes. Todo lo que sea excusar la existencia de tales Monstruos Transgénicos es pan para hoy, y el hambre que padecen las naciones pobres hoy, para mañana.

Pero aunque Dios abola durante este Siglo el Dinero, la inercia de crecimiento del Mercado Libre, tomando como Derecho de Libertad su extensión Criminal, implica una Lucha a muerte entre estos monstruos internacionales y las naciones pobres por las razones expuestas. El Delincuente porque no puede dejar de cometer su delito, y la víctima porque no tiene fuerzas para resistir al delincuente. La ayuda que las naciones ricas les ofrecemos, partiendo de la Tolerancia como Delito por Omisión perfectamente legalizado por los hombres de paja del mismo Actor del Delito, no sólo no es de acción de interposición, sino que desde las distancias virtuales los agentes de Bolsa participan en la alimentación del Monstruo mediante la Exposición de las Cosechas a un “Precio In Utero”.

La  Prohibición de la Venta in Utero de las Cosechas y su mediatización bursátil es una Prioridad que las Naciones deben tomar mirando al Futuro, pues si en apariencia el agricultor se cubre las espaldas, la exposición abierta del Grano a la Bolsa implica la subida de los Precios del Pan, causando, por efecto, la Imposibilidad de acceso de los Pobres al Pan, lo cual, como se entiende, al menos así lo entenderá quien tenga inteligencia, es un Delito contra la Humanidcad, si es que entendemos por “Delito” la caída a niveles de muerte de las condiciones de vida humana, y “contra la Humanidad” la acción delictiva que extiende sus consecuencias sobre pueblos enteros.

El Agente de Bolsa y el Inversor Bursátil que juega con esta Exposición In Utero de las Cosechas es, por inercia, un Delincuente, si bien, es cierto, la sangre no se le puede encontrar en las manos. La Necesidad de darle Fin a este Invento impone dos Medidas, a saber:

1.- La probihición a nivel Nacional de la Venta in Utero de las Cosechas, de un lado;

2.- la prohibición de las Bolsas de abrir su espacio a la Agricultura, del otro.  

Son dos monstruos, el Transgénico y el Operador Bursátil, que actúan en sociedad si bien no en consorcio, pero aunque no en unidad estricta la dinámica de ambos forma parte de la misma actividad delictiva cuya causa es el alzamiento de los precios del Grano para el agricultor pobre,  y la imposibilidad de acceso al Pande los pueblos pobres.

Es Deber del Mercado Mundial desterrar de su Libertad ambas prácticas. La Libertad es un Ente que extiende sus Naturaleza sobre todos los seres, fìsicos y jurídicos. Y su Principio es el mismo para todos, independientemente de la configuración de las relaciones ontológicas sociales. Tomando el dicho clásico “Mi Libertad limita con el Bien y el Mal de mi projimo”, desde el momento que mi Libertad provoca un efecto de destrucción sobre mi semejante mi actividad ha roto el Límite, y por Trasgresión del Principio Ontológico mi actuación se ha transformado en un Acto Delictivo, y YO, en consecuencia, en un  Criminal.

Volviendo a lo mismo y tomando esta última actuación como base de partida, se entiende que encontrándose el YO en esta situación delictiva, por lógica ese YO deba pervertir la Ley y la Justicia, en razón de lo cual ese YO debe corromper el Sistema Político mediante la elevación de hombres de paja al Poder, permitiendo esta Desnaturalización de la Democracia la estructura misma de la Asociaciones de Partidos, que, al depender del Caudal Privado para su ascenso al Poder, devienen fieles criados de quienes les pagan la carrera a los Templos de la Democracia y las Repúblicas a sus líderes, y llegando al Poder deben devolver lo que se les prestara, y pues que este tipo de Dinero no quiere Dinero, lo que quiere es “Ley”. Por esta sencilla operación la Ley deviene Socio del Crimen contra la Humanidad que la Transgenia, como estamos viendo actualmente, es, y que cuyo Fin Criminal Totalitario es la Posesión de todo el Grano de la Tierra, deviniendo el Amor del Poder el Dueño y Señor de la Vida y la Muerte sobre la Tierra.

Esta es la realidad. ¡Lo sabíamos! Y está pasando. ¡Lo veíamos venir!, y lo estamos viendo. “Hacer o no hacer” es la cuestión. Pero hay una entelequia que se nos ha inculcado y repta por nuestra cabeza. Su axioma nos hace creer que la sed de sangre se acaba cuando queda satisfecha. ¡Falso! La sed de sangre no se acaba nunca, simplemente descansa. Suponer que la Libertad así Todopoderizada se vaya a detener ante las puertas del Primer Mundo cuando el monstruo Transgénico haya devorado al Tercer Mundo es, simplemente, una entelequia. Este Monstruo lleva en su cuerpo la Sed del Infierno y después de haber devorado a los chicos la emprenderá con los grandes, para finalmente devorarse a sí mismo en una apoteosis apocalíptica, grandiosa y tremenda.

El Monstruo Transgénico se alimenta de Tiempo. Mientras más Tiempo le demos más terrible será la Batalla de las Naciones contra este Nuevo Amo del Mundo. NO es tremendismo, NI profetismo, es derivación lógica partiendo de las consecuencias observadas en vivo. Quien no se detiene ante millones de criaturas del Tercer Mundo, no se va a detener ante otros millones cuando nos toque el turno, por muy del Primer Mundo que seamos.

La sed de Poder Total no conoce padre ni madre, hijo ni hermano. Una vez que el Hambre se ha despertado debe saciarse. Hoy le echamos la carne del Tercer Mundo, ¿pero qué pasará cuando ese Hambre quiera más y ése más ponga sus ojos en nuestro Primer Mundo? ...