El asco, la repugnancia, el odio, el desprecio total, el rechazo
absoluto, la indignación suprema invencible, el juicio de Dios contra la Ciencia
del bien y del mal, es decir, la ley por la que la injusticia de sociedades
privadas y secretas se alzan como poder legislativo, administrativo y ejecutivo,
la corrupción como modus vivendi político, el poder sobre la vida y la muerte como
privilegio fundamental de la clase dirigente, y en fin, todo lo que le es
natural al sistema bajo cuyas ruedas delictivas el Género Humano ha hecho su
camino desde Adán a nuestros días; ése odio invencible de Dios contra dicha ley
asesina, demoníaca, maligna, en base a la cual unos pocos se visten de justicia y verdad para con su mentira y su injusticia
llevar a todo un mundo al status quo de Guerra permanente como medio perfecto
de asentar su dominación ad perpetuam seculam seculorum; ese asco, indignación,
repugnancia de Dios hacia una ley que consagra en el orden natural el derecho
de esa clase a aplastar, pisar, demoler, arruinar, masacrar impunemente; este
odio Divino es el espíritu santo que rige el futuro del Universo, y ante la
obstinación suicida de su criatura, incapaz de comprender de dónde le viene a
Dios ese odio tan definitivo, concreto, arrollador, invencible, tan grande que
no perdonó ni a su mismo Unigénito cuando transgredió la Ley, y porque la
necesidad de poner sobre la mesa la causa y el origen de esta imposible
convivencia del espíritu de Dios con la Ciencia del bien y del mal, determinó
el Juicio por el que la Creación viviría en la carne del Género Humano esa
causa que encontró en Dios tierra buena y dio por fruto un amor incontrolable
hacia la Verdad como principio y fundamento de la convivencia entre seres inteligentes,
una pasión salvaje por la Justicia como núcleo indestructible de toda
Civilización nacida para crecer eternamente, un sentido cósmico de la Paz como
fuerza basada en un Derecho Universal al disfrute de la Libertad y la Vida. Y puesto
a elegir entre ambas opciones, la de devenir la Cabeza de una estructura social
maligna gobernada por una cúpula más allá del bien y del mal, o ser la Cabeza
de una Civilización gobernada por una Ley Todopoderosa que somete a todo
individuo, sea el que sea, a su Justicia, Dios eligió la segunda opción con la
fuerza invencible de quien su odio hacia la opción de la Ciencia del bien y del
mal es irreconciliable, en lo absoluto, con su amor hacia el Derecho a la
Libertad de todos los seres, en lo perfecto. Y su opción devino tan categórica
que al mismo que castigó acorde a la Ley de su pueblo, a Ése mismo, porque siguió la Ley hasta las últimas
consecuencias, lo elevó a la Cabeza de esa Civilización en razón de la cual El
abrió la Creación a la Vida Inteligente a su Imagen y Semejanza, pues siendo
todopoderoso para vencer a todos sus enemigos y alzarse sobre la Ley, por amor
a la Ley puso el sumun de su fuerza a
los pies de la Ley… ¿Pero adónde nos conduce todo esto, que es doctrina vieja
de cristianos antiguos?
Nos conduce al término del Juicio por el que nuestro Género devino el
espectáculo del universo, o sea: a emitir nuestro Juicio sobre la Ciencia
maldita que Dios quiso ocultarle a su Creación entera, y en razón de cuya
Ignorancia una criatura repugnante y asquerosa se creyó tan astuta como
para hacer que el Hombre, ignorante de la
existencia de esta Ley asesina, cayera.
¿Qué orgullo hay en medir fuerzas con un niño? ¿Y qué ciencia hay en
creerse capaz de retar a Dios a un duelo a muerte? La locura es el núcleo en el que tiene su irradiación
criminal la mente que ama lo que Dios odia y desprecia lo que Dios ama. Y al
afirmar esto no lo hago como quien tiene la caca en las piernas y se muere de
terror ante el Poder de Dios. La Verdad es Verdad con Dios y sin Dios, pero con
Dios se ha hecho invencible y elevado a la Gloria de lo que nace para ser
eterno.
La abstracción del Hecho es, por consiguiente, de necesidad, a fin de
siendo nuestra carne la que ha sufrido el terrible dilema final en el que Dios
y su Creación fueron atrapados, nosotros, en cuanto espíritus inteligentes,
observemos la Historia de nuestro Mundo a modo de quien también ha sido puesto,
como si no la hubiésemos vivido en nuestra carne, alrededor de la mesa a fin de
elegir entre la Ley como Fundamento de la Civilización o la Fuerza que procede
de un Grupo de Poder cuyo principio es el dominio del mundo, y tiene en la
Guerra su ley. La elección es cosa de cada cual.
Nadie puede decir que ignora qué sea la Ciencia del bien y del mal.
Nadie puede decir que ignora el contenido y la forma de una ley que establece
el derecho de unos pocos a aplastar y esclavizar al universo entero en base a
un cierto derecho natural. La elección es cosa de cada cual.
Sin ir más lejos y dejarnos de demonologías para idiotas, una parte de
la Casa del propio Dios rechazó la Ley del Espíritu Creador y abogó por la
transformación de la Cúpula Dirigente del Reino de Dios en un Olimpo de dioses
todos y cada uno de ellos más allá del bien y del mal, inmunes ante la Ley y responsables
solo ante Dios. Discurso que pretendió matar al Juez en Dios y suplantarlo por
el Padre. La respuesta de Dios a esta inmensa manipulación de su Verdad está
escrita con la sangre de Cristo en las Crónicas de la Historia del Género
Humano. Nada hay que añadir o qutar al respecto, que cabe y se nos deja es sacar
las conclusiones, tomar una decisión final y poner sore la mesa nuestra
elección entre la Ley de la Vida y la Ley de la Muerte.
Y desde esta elección final es natural que quien elije la opción del
Diablo actúe en consecuencia, y busque la instauración de un modelo de Sociedad
de Poder en la cúpula de una Civilización Mundial dominada por la ley de su
imperio, donde el derecho tiene por núcleo la voluntad de ese grupo. Creado el
Hombre a imagen y semejanza de Dios se supone que el Hombre debe quitar la
Voluntad de Dios y poner la suya. Tarde o temprano, por imposición o
alegremente, la esclavitud, patrocinada por este Neo-Imperio, lenta pero
inexorablemente, y utilizando la Guerra como catalizador acelerante del proceso
de toma del Poder Mundial, tiene que forjar su Imperio Global mediante la
destrucción de la fuerza oponente y la asimilación de las fuerzas competentes. Es
la conclusión lógica a la que llega toda inteligencia que adopte la defensa de
sus privilegios e intereses comoo origen de su ley y rechaze por enemiga de sus intereses
y privilegios la Ley Universal del Reino de Dios.
Pero esto no es nada nuevo, esto es lo que el Diablo y su Infierno
buscaron y no obtuvieron de Dios y condujo a la Creación a los pies de la Cruz
de Cristo Jesús. Es más, yo diría que hay que ser un poco tarado para, teniendo
delante la Historia de nuestro Mundo, creer que esta tendencia es algo Nuevo,
o, yéndonos al otro extremo, esta tendencia sea una paranoia de ciertos
intelectuales de nuestros días. Digamos que lo que diferencia a la tendencia
actual de las fuerzas que buscaron lo mismo en otros tiempos es la necesidad de
moverse en la oscuridad. Antiguamente el dominio universal se buscaba a la luz
del día y nadie ocultaba que el imperio era su objetivo. Hoy día esta
manifestación a las orejas de todos los que no están sordos es imposible, tanto
más cuanto hasta los sordos de hoy saben leer los labios.
Ahora bien, tampoco decimos nada Nuevo cuando simplemente nos
limitamos a constatar la existencia de una realidad que hunde sus raíces en los
milenios. Lo que diferencia nuestra posición de las posiciones que tuvieron las
generaciones de los otros siglos no es la realidad, sino el conocimiento de la
realidad. Y lo que nos hace encrucijada
histórica es que se ha dejado en nuestra boca la decision final hacia la que ha
tendido la Historia de la Humanidad en los últimos seis milenios. O sea: Con
Dios, o contra Dios y con el Diablo.
Punto Primero
Si con Dios: abolición de todas las sociedades secretas, estatales o
privadas, comenzando por los servicios secretos: desmantelación de toda
organización estatal con poder para matar que tiene en la violación de la Ley y
del Derecho su principio de existencia. Puesto que su origen es un fin
criminal, justificado en la divinidad de los monarcas, doctrina en boga hasta
nuestros días y a cuyo compendio se le ha sacrificado miles de millones de vidas,
la necesidad es obvia y su aplicación requiere de una actuación inmediata, porque
siendo el instrumento armado de quienes jamás pondrán sus privilegios y sus
intereses al Bien de la Humanidad, por naturaleza de su decisión criminal
tienen que usar ese brazo para destruir a cualquiera que se les oponga,
Necesidad que sólo puede prosperar mediante el enfrentamiento a muerte entre el
Pueblo y la clase dirigente. Ahora bien, si la parte del pueblo es la del
cobarde, ¿quién impedirá que la lógica alcanze su fin?
Si con el Diablo: Toda Inmunidad para el Crimen debe serle ortorgada a
los cuerpos secretos del Estado a fin de por la Muerte conjurar la ruina del
Derecho en la nación y en el mundo e instaurar una Civilización fundada en la
superioridad de clase de su cúpula dirigente. La coherencia con el propio espíritu
es una lógica natural que debe aplicarse a sí y a su colectivo quien y quienes quieran
tomar la decisión de impedir que el Supremo Acto al que ha tendido la Historia del
Género Humano en los últimos milenios alcanze su Escena Final. Nada hay más
logico para cualquier Grupo que pretenda implantar su Volunytad a nivel Mundial
que la limitación de los Derechos Civiles, la obsoletización del Derecho
Universal y la extensión del Poder para Matar selectivamente y a discreción de
dichos cuerpos secretos estatales. Que quienes opten por la elección del Diablo
actúen en consecuencia es tan natural como que caiga la nieve en invierno. La tendencia inercial de quienes creen ser semilla
de dioses nacidos para dominar es la del Imperio. No es nada nuevo, basta abrir
el Libro de la Historia Universal para verlo. No es acusar a nadie el sacar de
la Ciencia del bien y del mal las conclusiones y principios sobre cuyos
mecanismos se mueve la máquina de su infierno.
Que cada cual se mire al espejo y vea en qué lugar se ha situado, pues
como el Diablo supo engañar al Hombre más grande de su tiempo, y desde entonces
se viste de toda clase de ángel de luz, puede que uno, creyendo que está por la
Lery de Dios, resulte que es un puro instrumento del Diablo. El Juicio Final no
se ha dado aún, porque para que se dé debe darse Elección consciente. Nadie se
equivoque pues. Una vez terminado el “Curso de Ciencia del bien y del mal”, el
Creador regresa para retomar lo que estaba haciendo, ¿y quièn podrá resistir su
Omnisciencia?
Punto Segundo.
Si con Dios: Abolición de toda Inmunidad para todo individuo, bajo
toda circunstancia, y sujeción de todo hombre a la Ley de Responsabilidad sobre
sus actos, sea quien sea, ocupe el cargo que ocupe. La Justicia es todopoderosa
y a su llamada desde el hombre más poderoso de una nación hasta el más humilde
de esa misma nación acuden, ambos sujetos a las mismos deberes y derechos.
Cualquier excepcionalidad que prive a la Justicia de su todopoder es un golpe
de Estado contra la Ley y el Derecho. El Futuro tiene por norma el crecimiento del
Bien y la consecuente potencialización de todos los sistemas internos de
protección de la Vida; la Inmunidad, creando islas de salvación donde los
ladrones de las Riquezas de las Naciones se refugian, es una aberración de la
Justicia y su efecto, la ceguera, es la tiniebla que, inundando los
Parlamentos, los convierten en guaridas de los más temibles delincuentes. La
decisión es de cada cual. Dios tomó la suya y abominó de esta Excepcionalidad
que es la Inmunidad del Sujeto frente a la Justicia que le reclama
responsabilidad sobre sus actos. No hay mayor derecho de propiedad intelectual
que el que une al Hombre y sus Actos, Pensamientos y palabras.
Si con el Diablo: La absolutización de la Inmunidad del Individuo ante
la Ley, y consagración del derecho al delito y el crimen de ese individuo o
grupo mediante la alienación de su persona o colectivo del deber de responder
de sus actos ante la Justicia, y la extensión de esta excepcionalidad, en sus
días monárquica, es la consecuencia natural de quien elige la existencia en un
sistema social basado en la ley para todos y el delito para unos pocos como
medio de vida. Es más, lo contrario, que se extienda la Impunidad-Inmunidad y
no se extienda con él la corrupción, el delito y el crimen es una parodia de la
inteligencia política, que únicamente un idiota integral puede asumir como
realidad necesaria y connatural al sistema democrático por el que se bendice en
unos pocos lo que en todos es castigado con las penas más severas. Ahora bien,
lo natural a quien aboga por el privilegio al delito para la clase dirigente y
defiende este privilegio como signo de clase dirigente, lo natural es que no
sólo defienda y abogue por este delito contra la Naturaleza de la Ciencia Política
sino que irrumpa en todos los estratos de la Justicia y desplaze la oposición
mediante la suplantación en sus cúpulas de peones esclavos perfectamente
lobotomizados para elevar a categoría de instituciòn natural el delito que
representa semejante Artículo Constitucional sobre la Inmumidad de Reyes,
Presidentes, Parlamentos y Diplomáticos. Y lo contrario, que quien se decida
por un modelo social basado en el Poder
en cuanto Juego democrático, actúe dejando a la Justicia lo que es de la Justicia es, por incongruente, la
estupidez más grande concebible. Mientras más firme es la decisión de
integrarse en esa clase privilegiada sujeta al “derecho de los dioses” más
contundente es la irrupción de dicho partido en la esfera de la Justicia,
derrumbando todos los soportes de la legalidad independiente y anatematizando toda oposición a su fuerza. Es
cosa de lógica. Lo contrario sería una aberración de inconsecuencia con la
propia política de excepcionalidad establecida por la cúpula dirigente del
Partido.
“Por las obras pues los conocereis”. Según sea el cato será rana o
sapo. Si esa demolición de la indpendencia de los cuerpos de la Justicia se
produce, sabemos que la irrupciñpon de un Grupo Absolutista totalitariuo ycon
fines delcitivos se ha introducido en el Estado y pretende formalizar un golpe
mediante la perversión de la propia estructura del Derecho. ¿Por qué un Partido
irrumpe en la Justicia sino promover el Delito como ley natural de la clase política?
La elección es cosa de cada cual. El Curso de Ciencia del bien y del mal ha
llegado a su término.
Punto Tercero.
Si con Dios: Abolición del Poder de la Guerra y la Paz en manos de un
único individuo y su grupo dirigente exclusivo, y sujeción de este Poder a la
Nación, a cuya Ley y sólo a su Voz se debe sujetar el Movimiento de las Fuerzas
de Defensa de la Nación. ¿No es esta la tendencia histórica que ha escrito sus
páginas en nuestra carne? ¿En qué ha cambiado si el Poder de la Guerra y la Paz
pasa de una cabeza a otra? Al abolir toda Corona y poner sobre la de su Hijo la
Corona Universal, Dios le arrancó a todos los Gobiernos de su Reino este Poder,
limitando su Acto a la Defensa. El Poder de la Guerra y la Paz en manos de un
hombre o de un grupo es un delito contra el Futuro de la Humanidad. Y en
consecuencia quien está por la Ley tiene en la abrogración de dicho Poder su
objetivo necesario y su meta inmediata. Prohibimos la Guerra mediante la prohibición
a nosotros mismos de llevar adelante cualquier tipo de Agresión Bélica contra
nuestros vecinos, sean amigos o enemigos. El derecho a la Defensa, en su forma
de Deber, es el Poder que Dios ha puesto en manos de las Naciones, a su vez alienando
el movimiento de los Ejércitos al servicio del interés de un grupo, sea el que
sea, componente de una Nación. La Prohibición de la Guerra es, en consecuencia,
su derivación natural. La Probibición que Dios decretara sobre el Arbol de la
Ciencia del bien y del mal iba dirigida contra la Guerra, su fruto.
Si con el Diablo: Consagración del Poder de la Guerra y la Paz en las
manos de un individuo y su colectivo, abandonando la Paz de la Nación y del
Género Humano a los pies de los intereses del colectivo que representa ese
individuo, cuyo poder lo elevó a esa posición a fin de servir los intereses
malignos de ese colectivo. ¡Qué más logico! El que odia la Paz y pone sobre la
Libertad los intereses en los que se basan sus privilegios de clase, debe, por
lógica, hacer de la Guerra su modus vivendi, su instrumento de imperio, su
sistema de defensa mediante el ataque contra los hijos de Dios, según lo que
está escrito: Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán
llamados hijos de Dios. Lo otro, esperar que quien despreciando la Ley de la
Libertad y de la Vida pone sus privilegios de clase, se dedique a hacer lo
contrario de lo que por inercia hace, sembrando guerra como medio de mantener
sus privilegios y camino hacia su imperio, es de una incoherencia tal que
tendría que estar discurseando con un verdadero idiota para siquiera meterme en
una mala película de réplica y contrarréplica.
Lo lógico en el Diablo es
sembrar en el infierno, y no hay nada malo en ello, Dios no ve malo en ello,
simplemente que se vaya al Infierno y allì siembre tantas como se le antoje,
tiene la eternidad para plantar tantas como produzca. ¿No es Dios consecuente
consigo mismo?
Punto Cuarto
Si con Dios: Abolición de la Pena de Muerte y abrogación del Poder de
la Vida en las manos de un individuo. El Poder sobre la Vida y la Muerte sólo
le corresponde a Dios.
Si con el Diablo: Absolutización del Poder sobre la Vida y la Muerte
en las manos del Poder dirigente y sus miembros, y extensión de la Pena de
muerte a los delitos indicados por ese
grupo de intereses, sean religiosos, económicos o políticos.
Punto Quinto
Si con Dios: Separación de Gobierno y Justicia en el seno del Estado.
Es en Dios en quien ambos miembros encuentran su Cabeza. ¿Pues cómo perseguirá
la Ley al criminal si éste se esconde en el Gobierno, siendo el Gobierno el
verdadero amo de la Justicia?
Si con el Diablo: Sujeción de la Ley y la Justicia al Gobierno, ¿pues
cómo si no podrían el criminal y el delincuente burlar la responsabilidad
debida a sus actos si no existiera un Parlamento dentro de cuyas puertas la Ley
no tiene jurisdicción?
Punto Siete
Si con Dios: Limitación de los poderes del Gobierno en el Estado en
razón de los Deberes administrativos y sólo en torno a los Derechos que
adquiere en función de su naturaleza administrativa del Estado, siendo uno el
admistrador y otro el dueño de aquello que es administrado. El dueño del Estado
es la Nación, y el Administrador es el Gobierno. Es por tanto el Dueño quien
formula las funciones del Administrador, y no al contrario, pues si el Gobierno
deviene dueño absoluto de la propiedad de la Nación, por este hecho es
expropiado el Pueblo de la Nación de sus derechos sobre el Administrador.
Si con el Diablo: Poder absoluto al Gobierno de la Nación para
expropiar al Pueblo de su derecho sobre el Estado, y usar el Poder del Estado
para imponer la ley de ese Gobierno con
total y absoluta impunidad, el crimen por ley, y el pueblo por enemigo sobre el
que descargar el delito de apropiación del Estado por ese Gobierno.
Conclusión
La experiencia es la madre de la ciencia, en verdad que lo es. Y el
conocimiento el padre de la inteligencia, tan verdad ésta como la otra. Y de
aquí que todo Gobierno fundado en la opción de la Ciencia del bien y del mal
tienda a limitar la experiencia del hombre a los clásicos y estúpidos elementos
de “alcohol, sexo y drogas”, y podar el cúmulo de conocimiento que un hombre
puede absorver mediante la manipulación de todos los estados de enseñanza, cuyo
supremo estado final es la conversion de la Formación de la Inteligencia humana
en un proceso de aprendizaje profesional, cualificado o no, es absolutamente
igual. La primera de las funciones de la Pedagogía es el cultivo de la
Inteligencia humana y su fruto el amor del Hombre por el Conocimiento. Pero
seguir esta ley Divina significaría poner delante de la urna un votante con
personalidad intelectual propia, inmanipulable por los mass media, libre de
toda obediencia a cualquier organización política, dotado de un juicio cuya
base es la Historia Universal como Memoria Crítica, de una Inteligencia activa
y dinámica que se mueve dentro de unos horizontes abiertos a los límites
naturales que le impone a nuestro conocimiento la eventualidad del tiempo; y éste
tipo de votante, por reflejo animal, es el enemigo número uno de cualquier
Poder que tenga en la Ley de la selva política su habitat y su status quo. Mas
este es el fin natural de la Enseñanza, y de aquí que todos los Gobiernos
busquen la demolición de este Método y lo suplante con reformas de enseñanza cuyo objetivo es la búsqueda y
crianza de un votante superidiotizado por los mass media, absolutamente lobotomizado
por una experiencia cuyo horizonte es el alcohol, el sexo, las drogas, cualquiera
sea el muro que sirva para apartar al Hombre de su verdadero Valor Universal:
La Inteligencia.
C.R. |