Ciertamente el sistema pedagógico heredado
del siglo XX tiene por finalidad la perpetuación
del estado animal del hombre
. De hecho la base sobre la que está estructurado
el edificio político de las naciones tiene en la
animalización de los votantes su eje de acción;
no vamos a entrar en una larga cadena de acusaciones y
de búsquedas de causas; el mundo es como es y lo
trascendente es revolucionarlo, adaptarlo al Nuevo Milenio,
transformar el conjunto de sus relaciones y articularlas
acorde a la nueva realidad biohistórica que estamos
viviendo.
El factor de cambio revolucionario cuya fuerza
motora no admite contemplaciones, y ante cuyo empuje los
sistemas políticos decimonónicos heredados
del Siglo XX, se ven incapaces de actuar, ofreciendo por
toda acción la represión, la manipulación
y el neoesclavismo: tiene por naturaleza la ruptura de
la media de vida del hombre. Vemos, sin embargo, que ninguna
de las estructuras sociales basadas en el modelo pos medieval,
que llamaron sus herederos: Moderno, han visualizado este
hecho y se han puesto en movimiento en esa dirección.
Es más, no sólo siguen ancladas las sociedades
en el sistema Moderno sino que la represión contra
la adaptación
a la Tecnología y sus
consecuencias sobre la mente y el cuerpo humano
que
pide a gritos la Escuela es respondida mediante una alteración
de la calidad del Método de Enseñanza, amén
de un abandomno de las infraestructuras Escolares, procediendo
estas dos causas a la conversión del centro de
Formación del Hombre, en tanto que Individuo, en
verdaderos centros de autodestrucción controlada
del espíritu del Individuo.
Pero no sólo es el instinto del animal
político la fauce hambrienta bajo cuyo rugido la
Escuela deviene un Campo Vallado donde el ganado de los
votantes y los obreros son mantenidos en buen estado,
en eso que llaman el Estado de Bienestar, a fin de mantener
gorda y dinámica a las clases gobernantes. Son
los amos de los partidos políticos quienes, habiendo
hecho de la Escuela su negocio, son los enemigos reales
de la Transformación revolucionaria del Centro
Escolar, a todos los niveles, cerrando el salto del libro
de papel al Libro Digital.
No es necesario señalar la distancia que
este salto ha de poner entre el siglo XX y los que vienen.
La liberación de los gastos familiares reducidos
a su expresión digital, abaratando el paso de las
generaciones por el Sistema de Enseñanza, supone
la caída de sistemas privados de riquezas que,
bajo ningún coste, y a todo riesgo, están
dispuestos a impedir que este salto de produzca. Pero
su intento está condenado al fracaso y llega el
día en que un Libro Electrónico será
todo el material que un alumno lleve al centro,y el centro
habilitará el Libro Digital.
Sabemos positivamente que el salto del Formato
clásico, en papel, al Digital se encuentra en fase
experimental y que tanto por la presión de los
criados de las Riquezas, desde los Congresos paralizando
este salto, como cuanto por el Formato en sí, aún
estamos esclavizados a las leyes de un Mercado que a todos,
tarde o temprano, nos llevaría a la destrucción
de la Sociedad. Basta crear un Soporte Material, de dos
hojas, a pantalla por hoja, que se abre tal cual un libro,
y en el que se introduce el disco con el libro digital.
Tan sencillo que la imposibilidad de crearlo nos
da cuenta del inmenso peso de las cadenas que soportamos
como consecuencia de la sujeción de los Congresos
a los verdaderos amos de quienes dicen ser los representantes
del Pueblo y las Naciones. Tan revolucionario que nada
más pensar en la existencia a título universal
de esta creación de nuestro Siglo hace que tiemblen
los amos de los Congresos y por todos los medios sigan
buscando mantener en estado perpetuo de aborto esta nueva
criatura del Siglo XXI.
Tenemos todos los medios tecnológicos para
darle forma y cuerpo a este Nuevo Libro, evolución
revolucionaria de su especie, cuyo nacimiento viene a
vida con el sello bajo cuyo signo perecieron los dinosaurios.
Lógico es que estos dinosaurios editoriales que
viven de nuestra necesaria esclavitud a sus medios de
producción, se opongan con todos sus poderes y
riquezas a este salto, aú cuando su existencia,
al igual que en su día la de los dinosaurios, conlleve
la extinción de todos los árboles del planeta.
Lógica es, en consecuencia, que su caída
dé paso el nacimiento de una Nueva Era.
De todas las transformacioones estructurales que
necesitamos formalizar a fin de adaptar nuestra Civilización
al Nivel de Inteligencia y Tecnología de nuestro
Sociedad, en verdad, ésta es de una prioridad histórica
decisiva, tanto o más que el salto de la energía
fósil a la solar.
Las décadas que vienen prometen ser, pues,
dignas de ser vividos y más emocionante la vivencia
si se forma parte de ella.