CRONICAS DEL SIGLO XXI

 

27-MAYO

EL "FENOMONO" DEL SIGLO XXI, EL PENSAMIENTO COMO FENÓMENO

 

Hubo un tiempo en que las palabras se las llevaba el viento. No era un fenómeno, y era más que un hecho, era algo muy raro, un chupachús en la boca de un sabio, por ejemplo, o el coño de la bernarda en la de un gay; un fenómeno, como una guerra sin muertos, o un crimen sin víctima, o lo que es peor, un Caín sin Abel. La esencia de la existencia de Abel es la muerte, lo contrario es un fenómeno, un acontecimiento catastrófico, un cosmos sin tontos que le lean las esrellas, ¿qué es eso?, un cacharrito que estuvo nunca en Marte y se queda para siempre allí, otro fenómeno. Más grande el que estuvo en una Luna sin fondo. De donde se ve que la palabra no es tanto cuanto lo es el hecho del fenómeno que el loro diga “cojones” o “hijo puta”, el que un loro hable es el fenómeno. La palabra no tiene sentido en el pico. La maravilla es que el pico hable. Que el mono diga Guerra, sea santa o  de mierda, no significa nada, el fenómeno es que el mono hable. Es decir un “fenomono”.

Un "fenomono" es una presidenta de Argentina movida por los hilos del Poder en la sombra, haciendo del asiento de Presidente de la República el palo de un gallinero donde un guiñol de carne y hueso  sienta su trasero, muy majo por cierto. Un "fenomono" es el acto de la transformación de una nación libre e independiente, como España, o Grecia, en pueblos sometidos a la Política de un Poder con sede más allá de sus fronteras. "Fenomono" porque los autores de tal esclavización lo hacen en nombre de la libertad, que  sus tribus doblen sus rodillas en acto de adoración en los respectivos congresos es solo un "fenomono" natural si se recuerda que vestido o desnudo el mono, como la mona aunque se vista de seda mona se queda, mono es. Que un mono ocupe las funciones de un hombre es un "fenomono" y la consecuencia, ¡la ruina!, es un efecto que le impresiona únicamente al sabio que felatea el chupachús y a ese cosmos que no tiene nadie que le lea las estrellas.  

Así pues, desde que quien iguala dice que dos por dos son los que me dé la gana, las matemáticas no pueden cuadrar, y que cuadre es un "fenomono". Un "fenomono" es que Garzón el Incorruptible después de meterse con todo bicho viviente no se atreviera con los muertos, y pues que abrir tumbas es un sacrilegio hubiese sido un "fenomono" que no acabase Garzón en el "cementerio de los fenomonos". Y es que todo mono debiera aprender su puesto en la selva. Querer saltarse la ley de la selva y creer que por ser quien se es no se pagan las consecuencias sería un "fenomono". Ya se vio en el Caso Liaño versus PRISA que Garzón era un mono en la Justicia, amigo de los enemigos de la Ley y enemigo de los amigos de la Justicia.  Su muerte estaba anunciada y lo único que quedaba por conocer era la fecha.

Se observa que todo en este mundo es un "fenomono".

Tenemos el caso de la UE, donde el Consejo de Sabios se compone de todos los EX expulsados de sus respectivas naciones por Corruptos hasta la médula, su Sabiduría el haber burlado la Justicia. ¡Qué fenomono el FG y CIA! Grande ejemplo que todo el Parlamento Europeo se marca como meta suprema de la perfección política, ser un ladrón y quedar como dios.

En el caso Ruso el "fenomono" no tiene misterio, Putin es el Master del Puppet y Medeyev el guiñol. La opción del "fenomono" Medeyev era seguir el camino del otro hombre más rico del Imperio que le salió bravito al Putín y acabó encerrado en una jaula, o convertirse en el amante del Jefe Supremo de la KGB del Siglo XXI. Entre ser un "fenomono" en una jaula de oro o en una jaula de mierda... pues eso, Cristo sólo hubo Uno y los demás son "fenomonos", que si Cristo de la Misericordia, que si Cristo de la Cueva, que si Cristo de los Ricos..., ¿por qué no hasta de los pedos? Un "fenomono".

Más complejo parece ser, a primera vista, descubrir la verdadera identidad del Master del "fenomono" norteamericano. Con todo cuando se abre los ojos más de una vez se le descubre siempre de pie y detrás de su "fenomono" en cada ocasión que su guiñol debe firmar un papel o leer otro papel. Se le ve recto, con los ojos no perdiendo línea sobre la mano y los labios de su "fenomono" ... no sea que al "fenomono" le dé por pensar y pensando, exista. El "fenomono" se convertiría en “fenómeno”.

Pero ¿para qué?, la vida del "fenomono" es la de un dios. El Master del Puppet piensa, decide, acierta o yerra, y él, el "fenomono", mientras tanto a vivir la vida, de fiesta en fiesta, todo el mundo a sus pies, viajes de placer, reverencias, banquetes, firmando papelotes que le importan una mierda, y cuando termina el contrato de "fenomono", el mono es más rico que un Midas de mierda. ¡Quién no quiere ser un "fenomono"!


CR