El Infierno
no existe. Lo que vais a leer a continuación es simplemente un
juego de niños. La cuestión es dónde ha estado
la ONU y su super poderoso secretario general todo este tiempo.
Una
esperanza por el fin de la monstruosa guerra de Ugandapor Jeffrey Gettleman del New York Times,September 14,
2006 y traducido libremente por C.R.
Y traduje este artículo, que ya ni siquiera sé en qué parte lo encontré, por una sola razón, el día que lo descubrí se me pusieron los pelos de punta. Uno se cree que la capacidad del Mal para refregarnos por la cara algo peor todavía, en un reto del no va más siempre superado, tiene un límite. Y la verdad, en el último cuarto del Siglo XX las naciones vimos monstruosidades para las que hubo que inventar nombres, digamos femenicidio, geocidio ... y otras manifestaciones del Mal en su sustancia más pura, infernal y demoníaca incluso. Mientras las naciones ricas se comían el pavo de Navidad millones de criaturas se morían de hambre, y en otros extremos del infierno el Mal en su forma más oscura celebraba orgías de carne humana en público. Al Sur de Sudán, cercana al área donde este escenario viera crecer la estrella satánica del héroe de esta pesadilla, dos millones de hombres negros -mujeres, niños, ancianos, jóvenes, todos, por ser cristianos, fueron eliminados a los ojos de todo el mundo, perdón, el mundo se dio la vuelta, permitiendo que una nación asesina, Sudán, devorase, por ser Islámica, dos millones de carne humana, por ser cristiana digna de tal delito para el que los sabios de la Paz, cansados de inventar nombres para nuevos crímenes en masa, llamaron "genocidio", no queriendo con ello elevar el tono de la matanza de dos millones de cristianos por el Islam, pero al mismo tiempo traicionando su intento dado que el genocidio sólo puede aplicarse a una eliminación fìsica de un pueblo en razón de una causa exclusiva, sea la raza, sea la religión. Y como en este caso se daban las dos, la raza negra y la religión cristiana, se quiso envolver la piedra de molino en oro negro a fin de que la ONU abriese su garganta y se tragase esa piedra de molino. Cosa increíble pero no menos cierta, siendo un hombre de raza negra quien en ese momento estaba al frente de la ONU. Aunque claro, el mismo Black Man de paja de los amos de la ONU estaba al frente cuando el otro Genocidio, el de Ruanda, se cometiera a la luz de todas las naciones, sin que la ONU moviera un sólo hombre ni las Naciones un sólo soldado, sino que, como en esa películas malas, y en la realidad sucede todos los días, la caballería de la ONU llega siempre para recoger los tiestos. Tal fue la misión de la ONU, silenciar los genocidios, denunciarlos una vez sucedidos, abstenerse de meterse entre el criminal y su víctima y bendecir las guerras depende de cuánto se pagare por su firma. Aquel Black Man fue el peor enemigo del Hombre Negro que se recuerde en los Anales de la ONU. Claro que también fue el único de su Raza al frente de la ONU. Y es que como esas bandas que le ponen una falda a su líder a fin de, mientras los bobos se quedan extasiados con la primera mujer Presidente, robarles hasta los calzoncillos, quien planeó la reducción del Hombre Negro sobre la faz de la Tierra en al menos ¿20?, ¿30? ¿40 millones? ¿cuántos millones de Africanos fueron masacrados por Genocidios, Epidemias y Hambres en el último cuarto del siglo XX?, ¿con quién mejor que con un Negro al frente de la ONU podían despistar la atención y creer que el Genocidio de Africa era cosa de Africanos? ¿Desde cuándo lo que le pase a mi vecino no es cosa mía? ¿Quien le mata impunemente a mi vecino sus hijos no vendrá mañana a por los míos sabiendo que mi vecino hará conmigo lo que yo hice con el mío? Pero el último cuarto del siglo XX fue el Siglo del Vive y deja vivir, que cada vecino se la pele con sus manos y al que le toque la bola que se la trague, entretanto todos a bailar para poder decir luego "que me quiten lo bailao". El ejemplo perfecto de la cosa en la que se ha convertido la ONU lo tenemos en Darfur, el genocidio sigue y no hay en este mundo quien dé un dolar por un "Negro".
De todos modos y aunque la visión del infierno lleva en su esencia la risa del que se burla de quien se cree que ya lo ha visto todo, el Mal es como la realidad. Quien no tiene imaginación es un crédulo y piensa que la fantasía es más rica que la realidad. Los otros creemos todo lo contrario, que la realidad es la musa de la fantasía, y que la fantasía no existe sino porque existe la realidad, de la que se alimenta y de la que toma sus imágenes y símbolos para reconvertirse en esos maravillosos libros como "el Señor de los anillos", por ejemplo, "la trilogía de Fundación e Imperio" de Asimov, etcétera. Y es curioso ver hasta qué punto los crédulos son el hazmerreir de los escritores, hasta el punto de tomar sus ficciones por la fuente de la realidad, y así vemos cómo los pobres ignorantes de finales del siglo XX y principios del XXI se ponen a discutir obras literarias tal que si fuesen ensayos históricos. Es contando con este nivel de inteligencia subcero que los masteres de la ONU legalizan su inacción ante genocidios de millones de seres humanos, y a los otros nos hace preguntarnos ¿para qué fue creada la ONU? , ¿para qué sirve cuando sus mandamases se dedican a traficar con la pobreza y a comerciar con la miseria a la manera que los polìticos con las riquezas de las naciones? Yo, personalmente, no he encontrado aún la respuesta. Y ante los hechos pienso que la ONU es la escupidera donde los nuevos Pilatos se lavan las manos antes de firmar el próximo genocidio, la próxima guerra. Mi opinión es mía y los sabios han dicho de siempre que la opinión es cosa de ignorantes, así que otro ignorante más al saco.
El caso es que cuando descubrí esta historia de nunca acabar, que tuvo lugar en Uganda, no hace mucho tiempo, me quedé de piedra. ¡Yo, que creía haberlo visto ya todo, atrapado con la boca abierta! ¡Qué verguenza! Yo que ví a las naciones alimentar a un monstruo por cuestión de un dolar más un dalar menos, que vi a los reyes magos sacar de la chistera una tormenta del desierto, a los dioses meter el dedo en un agujero negro y esparcir una ola cuántica, que escuché campanas atómicas tocando a coro la sinfonía del sordo...yo, de pronto atrapado con la boca abierta ante la visión de una historia que los Media, los Principia y los Fines supieron mantener en el silencio de los tontos... ¿Oisteis muchos hablar de la Guerra de Acholi mientras estuvo sucediendo? Sería lamentable que yo hubiese sido el único ciego. Os la cuento y luego os contestais a vosotros mismos. Bienvenidos al Infierno.
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GULU,
Uganda. Al principio se llamó simplemente la Guerra de Acholi,
y a pesar de su dantesca brutalidad poca gente en el exterior del país
le prestó atención alguna a esta monstruosa guerra.
El Ejército
de Liberación del Señor, nombre que a sí mismo se
dio este grupo rebelde mesiánico descubrió un nuevo método
de hacer la guerra, infinitamente más infernal y acorde a la mentalidad
del monstruo de su líder, ¡¡el secuestro de niños!!
El entrenamiento demoníaco de este ejército de inocentes
consistía en la quema de poblados, y su rito de iniciación
supremo era trozear a los bebés encontrados y molerlos en un mortero
como si se tratase de carne de cerdo.
"Maté,
maté y maté," reconoce Christopher Oyet, un adolescente
de 18 años, desertor del Ejército de Liberación del
Señor, secuestrado a los 9. "Ahora tengo miedo de mí
mismo".
Pero por primera
vez en 20 años la matanza se ha detenido. El líder divino
de semejante banda de demonios a la fuerza, encerrado en su inexpugnable
refugio y ofreciendo una resistencia mínima, firmó la paz
hace dos semanas. Que la paz sea un hecho real depende ahora de José
Kony, monstruoso asesino buscado por la Corte Penal Internacional, escondido
en el corazón de la selva, donde vive con sus sesenta mujeres adolescentes
y sus comandantes del infierno a la espera de ser amnistiados para regresar
del abismo. Cosa absolutamente imposible de conceder puesto que esta amnistía
depende de la Corte Penal Internacional y ésta no ha relajado su
búsqueda.
De todas formas
esta es la única sombra de paz que alimenta la esperanza de un
pueblo abandonado a su suerte en las manos de un demonio que ha asesinado
impunemente millares de vidas mediante los métodos de asesinatos
más grotescos.
En Acholilandia
la bandera blanca ondea incluso en los camiones del gobierno. Gracias
a dios la gente de los pueblos ya no tiene que correr hacia las ciudades
próximas cada tarde que cae, huyendo de los demonios de la noche.
Por primera vez desde hace mucho tiempo regresan a sus campos a plantar
y a recolectar sin tener que usar sus machetes como arma de defensa. Y
es que las víctimas de este infierno están tan desesperadas
que no sólo quieren olvidar, también quieren perdonar.
Caso típico
de esta situación es Christa Labol, una muchacha a la que soldados
adolescentes del infierno creado por José Kony y sus monstruos
le cortaron las orejas y los labios, y ahora, con su mutilada boca, confiesa
que les da la bienvenida a sus hogares a sus verdugos, porque: "Sólo
Dios puede juzgarlos"
Ni que decir
tiene que el terror a ser juzgados por sus crímenes infernales
mantiene al pastor y a sus lobos del infierno en los remotos abismos del
Congo. Muchos dudan de que José Kony, que asegura estar poseído
por espíritus, vaya a entregarse. El mismo Kony dice que únicamente
rendirá sus armas si la orden de captura contra su cabeza por el
tribunal Internacional es borrada de su agenda. La Corte de la Haya se
mantiene en sus trece y reclama a Kony y sus lobos avernales, contra quienes
Uganda se ha mostrado impotente y el Sudán alimentó con
armas de devastación.
El gobierno ugandés
afirma que de rendirse obtendrán la amnistía que piden.
Lógicamente los rebeldes exigen que primero venga la amnistía
y detrás irán ellos. La última palabra está
en la Corte que el 1998 abriera el caso contra semejante bestia de los
abismos criminales más dantescos de finales del siglo pasado. Cogidos
por total sorpresa por esta respuesta del pueblo ugandés al monstruo
más terrible de sus pesadillas los miembros de la Corte Penal han
confesado, por boca de su representante, Claudia Perdomo: "Estamos
asombrados, jamás hemos tenido que enfrentarnos a una situación
parecida".
Los Acholianos
tienen su propia justicia. Se llama "mataput". Consiste en compartir
una copa de una sustancia amarga durante una ceremonia de reconciliación.
La paz es más importante que el castigo, y en consecuencia prefieren
ver regresar a Kony a su casa que esperar a que la Corte le ponga por
fin las manos encima. Y es que aunque la batalla parezca haber terminado
una nueva se ha abierto: Modernidad contra Tradicionalismo. "En nuestra
cultura no nos dedicamos a castigar a la gente", palabra de Collins
Opoka, un jefe Acholiano."El castigo no lleva a ninguna parte".
Y quien habla sabe algo sobre el castigo.
Musenveni
Durante décadas las tribus del sur solían copar las clases
dirigentes del pais mientras el pueblo acholiano vivía de la agricultura
y la ganadería. La única salida dentro el Estado para ellos
era el ejército. Bajo la bandera del ejército combatieron
al líder rebelde de su tiempo, Musenveni. El destino quiso que
Musenveni ganara la batalla y se alzara como presidente, puesto que ocupa
desde entonces, y desde entonces enemigo a muerte de los Acholianos, a
los que persiguió y marginó empleando el estilo africano
más al uso. Fue bajo esta coyuntura de marginación y persecución
que entró en la escena Jose Kony. Un monaguillo católico
que a los 12 añitos se declaró profeta y fue por ahí
diciendo que su cuerpo y el de sus seguidores desde entonces y para siempre
quedaba revestido de la inmortalidad. Bajo esta creencia se conjuraron
para derribar al gobierno.
Alice Lakwena (La Precursora)
Alice Auma "Lakwena" nació en 1956. Hija de un catequista anglicano, Severino Lukwoya, después de dos matrimonios sin descendencia abandonó su pueblo y se convirtio al catolicismo un 25 de Mayo, el del 1985 exactamente. Este acontecimiento-experiencia del "volver a nacer", que suele trastornar la mente de millones, algo probado en las gueras de religiones europeas, en algunos casos produce grave demencia, por distintas razones. Alicia Auma fue una de esas personas que confunden la revolución ontológica que la conversión significa y donde debiera verse expansión de la mente ella, como tantos otros, pero sin llegar a tal extremo de locura, ven la presencia explosiva del Espíritu Santo del mismìsimo Señor. Dice la historia que alarmado su padre la paseó de curandero en curandero, y Alicia sin curarse. Y creciendo la esquizofrenia se retiró al desierto de sus prostituciones por 40 días, de donde -cansada de su oficio -era prostotuta- regresó poseida por el fantasma de un soldado italiano más viejo que su abuelo. Este tipo de posesión en la cultura acholi no implica psiquiatría ni exorcista, y abre la puerta de los hechiceros, curanderos y milagreros del oscurantismo desesperado que, aprovechándose de la ignorancia humana y de los límites de la ciencia, juegan con la necesidad ajena. Y a este popurrí entre medium, curandera, hechicera, milagrera, se metió Alicia.
Por esos dias Tito Lutwa Okello, uno de los comandantes que acabaron con Idi Amín, aquel monstruo caníbal, admirado por tantos reyes europeos en sus días de gloria, dio a su vez un golpe de estado contra Milton Obote, su colega de armas. Y a los seis meses el mismo Okello fue objeto de idéntico favoritismo por otro de los suyos, Musenweni. Estando así las cosas el espíritu de Alicia le ordenó que se dejase de monsergas y se dedicara a la lucha, y reuniendo un ejército de desesperados se lanzó a la conquista del Poder. Esto sucedía el 6 de Agosto del 1986. "Lakwena", el fantasma del soldado italiano, le ordenó a Alicia formar el Ejército del Espiritu Santo, lanzarse contra Kampala y redimir a la nación Acholi del salvajismo empleado en la pasada guerra civil contra los vecinos de Kampala, a los que en una cantidad de 750.000 expulsaron de sus hogares, matando no se sabe a cuantos. Gracias a la conquista de Kampala, Alicia y su ejército del País del Infierno iban a traer el Paraíso sobre Uganda. Su evangelio era sencillo como el color de una paloma: ¿De qué vale curar a alguien que va a ser asesinado al otro día? Y como la creencia en los espíritus de los muertos estaba tan arraigada en la mentalidad primitiva del africano profundo, sobre cuyos sustratos las iglesias no quisieron meterse, prefiriendo crear un mix enre Fe y Animismo, todos los que padecían remordimientos tras una masacre se volvían hacia la nueva profetisa, hechicera, redentora, poseida de docenas de espíritus, a cuyos pies la crueldad de Musenweni arrojaba cada día a más cientos de fugitivos, deseretores y arepentidos. A tal punto que estuvo a un pelo de darle el jake mate al enemigo.
En su locura los soldados de Alicia en el Infierno untaban su cuerpo con manteca, en la fe de una eficacia suobrenatural de la grasa, y en el paroxismo de su idiotez cotagiosamojaban las iedras en agua bendita creyendo que se transformarían en granadas de mano por alguna virtud del cielo. Que con estos 6000 dementes Alicia pusiera en jake a un ejército regular curtido en la más cruenta d elas guerras, la civil, tenía que ser causa de apoyo a su cruzada. Siguiendo con cuyo misterio el Ejército de Alicia de plantó ante las puertas de Kampala. Y aquí Musenweni se despachó a gusto, ddesbaranbtanbdo, o mejor, desjarretando, como dirían nuestros antiguos, las fuerzas del ejército del espíritu santo. Alicia y sus supervivientes huyeron a Kenia.
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José Kony
"Kony nació a pricipio de los 60, en Odek, un pueblo al este de Gulu. Era un chico normal que corría detrás de la pelota, le daba al bailoteo y le gustaba la juerga. como al que más. Su problema era su prima Alicia "Lakwena" la prostituta sagrada. La parte de Museweni en el levantamiento de los Acholi fue la de Judas, pero bueno, es la parte de los politicos y lo que diferencia a una democracia de otra cosa es que los demócratas han asumido este "judaísmo". Museweni, al más puto estilo político, se desentendió de sus antiguos aliados con vistas al poder absoluto. Y los Acholi, los principales ofendidos, respondieron con la insurgencia. Muerta la prima, el primo cogió el testigo, e imitando al Eliseo que recogió el manto del Elías en su carro de fuego, José Kony hizo otro tanto, aunque sabiendo que su victoria era imposible su enemigo devino todo el mundo. Aunque esto no lo sabían al principio los suyos.
Lo tomamos por nuestro salvador," confiesa Mary Olanya, que
conoció a Kony desde chiquitito. Kony les lavó el cerebro
jurando actuar bajo la Ley de Dios. No tardaron nada en comprobar que
esa ley era la violación de todos y cada uno de sus oponentes.
Lucharon contra la resistencia dentro de su propia gente acholi: secuestrando,
violando y matando indiscriminadamente de una punta a la otra de Acholilandia.
El terror llegó a tal extremo que cualquiera sorprendido conduciendo
una simple bici era detenido y se le cortaban los pies. Quedó prohibido
el trabajo en viernes. Bajo esta transformación maligna del líder
y sus lugartenientes los hombres dejaron de seguirle, lo que obligó
a Kony y su ejército del infierno a secuestrar a los chavales y
entrenarlos para la guerra de la forma arriba dicha: quemando chozas con
sus inquilinos dentro y salvando a los bebés para cortarlos en
pedazitos y molerlos como si se trataran de granos de café.
Oyet, un arrepentido fugado del Ejército del Señor de los
abismos, confiesa que fue secuestrado durante la noche, cerca de Gulu,
y forzado a caminar kilómetros y kilómetros al corazón
de la selva. Los chavales que no podían soportar la caminata e
iban cayendo extenuados por el camino eran asesinados a palos por los
demás del grupo. Todos los reclutas tenían que participar
en el asesinato como parte del entrenamiento.
La población
reaccionó desertando sus hogares y pueblos. Dos millones de criaturas
abandonaron sus casas y se refugiaron en campos de concentración
dispuestos por el Gobierno. "Estábamos desesperados,"
confiesa Quinto Otika, un anciano de Gulu. Y ciertamente tenían
que estarlo para buscar refugio bajo los brazos del mismo Musenveni que
antes los persiguiera, y ahora se limitaba a quedarse de brazos cruzados
viendo cómo eran masacrados.
Esta situaciónm
infernal continuó durante noches largas como décadas gracias
a la ayuda asesina del Gobierno Islámico de Sudán que vistió
hasta los dientes con armas a semejante monstruo y le dio en su territorio
santuario desde donde partir y adonde volver tras sus crímenes
sin nombre.
La excusa santa
de los hijos de Alá en Jartum es que Uganda apoyó a la
cristiandad sudanesa del sur cuando se rebelara contra la Sharia impuesta
sobre todo el país por el Gobierno sudanés y, por tanto, ayudando a sus enemigos a morir cumplía la voluntad de Alá. Todos los periódicos
del mundo se hicieron eco y tomaron nota de la matanza que el Gobierno
Islámico de Sudán acometió, apoyado por las milicias
asesinas de los Guerreros de Alá, contra la población cristiana
del sur de Sudán. Después el conflicto saltó a Darfur.
Y es cierto que Uganda acogiera la rebelión legítima del sur de Sudán
cuando la respuesta hubo de haber sido masiva y militar del mundo entero
contra una masacre en cuya realización se viera el verdadero rostro
del Islam. Pero ésta era hora de venganza, y el santo gobierno islámico
sudanés se aprovechó de la locura de José Kony y
la complacencia del presidente ugandés, para alimentar el fuego
del infierno en que Acholilandia se quemaba.
Pero... en el
2002 el sacrosanto gobierno sudanés hacía las paces con
la resistencia sureña y de pronto su patrocinio del infierno Kony
no le convenía ya. Kony y sus demonios abandonaron el sur de Sudán
y encontraron en el Congo refugio y santuario en el corazón de
la selva, desde donde impusieron su ley de terror por todos los alrededores,
esclavizando a la población y matando todo tipo de vida salvaje.
¿O tal vez comerciaban con ella? Al día corriente el ejército
infernal de Kony se compone de uno 2.000 desgraciados.
La ONU y el mundo
en general se ha limitado a mirar para otra parte. Mientras Kony aterrorizaba
las cámaras se centraron en conflictos de intereses: Rwanda, Somalia, Darfur
En el 2005, y a pesar de la voluntad del pueblo Acholiano el gobierno
ugandés logró de la Corte Internacional una orden de arresto
contra Kony y sus lugartenientes. En la cultura Acholiana los criminales
son aceptados y perdonados una vez que confiesan sus delitos y participan
en un banquete comunal con los familiares de las víctimas. El "mataput"
es un rito que viene de cuando la endogamia tribal de los Acholis y los
lazos sanguíneos eran tan extensos y profundos que el dolor de
las víctimas era tan fuerte como el de los familiares del verdugo,
porque todos eran la misma familia. La necesidad de unirse frente al mundo
exterior impuso esta ceremonia de vuelta del hijo pródigo.
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Esta foto es del 2006. Kony es el de la izquierda y el de la derecha no es ningún santo, es Riek Machar, es el vicepresidente del Sur de Sudán una vez barrida la población cristiana negra, unos dos millones, en cuya causa él contribuyó abierta y alegremente asesinando en una sola poblacion, Bor, más de 85.000 almas. Asi que ¿entre demonio y diablo? ¿firmamos una alianza de civilizaciones? |
Aprovechándose
de esta cultura el gobierno ugandés entró en negociaciones
con los rebeldes y logró un alto el fuego condicionado este 29
de agosto pasado. Bajo la protección de esta tregua la deserción
del ejército de Kony ha sido espontánea y se concentra en
el sur de Sudán en espera de la repatriación pacífica.
Por supuesto la orden de captura contra Kony y sus lugartenientes perdura,
aunque el goierno sudanés cree que por poco tiempo.
Ente tanto muchos comienzan a preguntarse qué hará Kony
si regresa libre.
"El nunca quiso ser político," confiesa Florence Adokorach,
secuestrada a los 14 y obligada a ser una de sus mujeres adolescentes.
Según ella, su deseo era regresar para predicar la Palabra de Dios.
Conclusión:
Que Dios los coja a todos confesados si el demonio regresa a su cuna.
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